Entre los pliegues negados de la historia argentina, una figura se levanta con la fuerza de lo silenciado: María Remedios del Valle, mujer, afrodescendiente y guerrera. No fue mármol ni bronce, sino carne castigada que enfrentó la exclusión con dignidad inquebrantable. Su memoria incomoda porque desmonta el relato de una nación blanca, masculina y homogénea. ¿Qué revela su olvido sobre nuestra identidad colectiva? ¿A quiénes seguimos dejando fuera de la historia que decimos nacional?


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María Remedios del Valle: La Madre de la Patria y la Invisibilización de la Negritud en las Naciones Criollas


María Remedios del Valle, conocida como la Madre de la Patria, es una figura clave en la historia de las guerras de independencia argentinas. Nacida en Buenos Aires entre 1766 y 1767, esta mujer afrodescendiente desafió las barreras de género, raza y clase al participar activamente en la lucha por la libertad. Su vida ilustra la invisibilización de la negritud en las narrativas oficiales de las naciones criollas, un proceso que minimizó el aporte de las comunidades afrodescendientes en la construcción de Argentina.

Hija de una madre esclavizada y un padre esclavizador, María Remedios del Valle creció en el barrio Monserrat, entonces conocido como Mondongo. Su origen afrodescendiente la situó en los márgenes de una sociedad colonial estructurada por castas. Desde joven, mostró un espíritu indomable, abandonando su hogar al conocer la relación opresiva de sus padres. Su primera acción significativa fue durante las Invasiones Inglesas (1806-1807), donde asistió a las milicias, marcando el inicio de su compromiso con la causa patriótica.

En 1810, tras la Revolución de Mayo, María Remedios se unió al Ejército del Norte junto a su esposo y dos hijos, uno adoptivo. Su rol inicial fue como auxiliar, cocinando, lavando ropa y atendiendo heridos. Sin embargo, su valentía la llevó a combatir directamente en batallas como Tucumán y Salta, donde destacó por su coraje. Manuel Belgrano, impresionado por su arrojo, la nombró Capitana, un reconocimiento excepcional para una mujer afrodescendiente en un contexto dominado por hombres criollos.

Las derrotas en Vilcapugio y Ayohúma (1813) marcaron un punto de inflexión en la vida de María Remedios del Valle. En Ayohúma, fue herida, capturada y sometida a nueve días de azotes públicos por ayudar a prisioneros patriotas a escapar. A pesar de las cicatrices físicas y la pérdida de su familia, escapó y se reincorporó a las fuerzas de Martín Miguel de Güemes, continuando su lucha como combatiente y enfermera. Su resistencia simboliza la fuerza de las mujeres afrodescendientes en las guerras de independencia.

Tras la guerra, María Remedios regresó a Buenos Aires, donde enfrentó la pobreza extrema. Vivía mendigando y vendiendo pastelitos en la Plaza de Mayo, mostrando sus cicatrices como testimonio de su sacrificio. En 1827, el general Juan José Viamonte la reconoció y abogó por ella, logrando que se le otorgara una pensión como Capitana. Más tarde, fue ascendida a Sargento Mayor. Este reconocimiento tardío evidencia la invisibilización de su legado en la historiografía oficial, que privilegió a los héroes criollos.

La historiografía liberal, liderada por figuras como Bartolomé Mitre, contribuyó a la invisibilización de la negritud en Argentina. En su obra sobre Belgrano, Mitre menciona fugazmente a María Remedios como Madre de la Patria, sin detallar sus méritos ni su rango militar. Esta omisión responde a un proyecto nacional que exaltaba la blanquitud y la herencia europea, relegando a los afrodescendientes a un lugar subalterno en la narrativa de las naciones criollas.

El proceso de invisibilización de la negritud en Argentina se intensificó en el siglo XIX con políticas que fomentaban la inmigración europea, como lo establece la Constitución de 1853. La idea de que los afrodescendientes “desaparecieron” por guerras o mestizaje es un mito que oculta su aporte cultural y político. María Remedios del Valle, al igual que los batallones de pardos y morenos, fue clave en las guerras de independencia, pero su historia fue silenciada hasta el siglo XXI.

En las últimas décadas, la figura de María Remedios del Valle ha sido reivindicada gracias a los movimientos afrodescendientes y los estudios de género. En 2013, la Ley 26.852 instauró el 8 de noviembre como el Día Nacional de los/as Afroargentinos/as y de la Cultura Afro, en conmemoración de su fallecimiento. Su imagen en el billete de 10.000 pesos, junto a Belgrano, simboliza un acto de reparación histórica que reconoce su papel en la construcción de la identidad nacional.

La revisibilización de María Remedios también se refleja en el arte y la memoria colectiva. Retratos y monumentos, como el instalado en 2022 en Buenos Aires, celebran su legado, aunque actos de vandalismo, como el incendio de su estatua en 2023, revelan la persistencia del racismo. Estas representaciones artísticas, impulsadas por activistas afrodescendientes, buscan integrar la negritud en la narrativa patria, desafiando la hegemonía de la blanquitud en las naciones criollas.

Rescatar la historia de María Remedios del Valle implica reescribir la memoria colectiva de la nación, integrando voces que fueron sistemáticamente excluidas. Su figura nos obliga a cuestionar el relato oficial de una Argentina homogénea, blanca y europea, revelando en cambio una historia plural, donde la negritud desempeñó un papel activo en la construcción del país. Su valentía no solo desafió los mandatos de género y raza, sino que encarna la resistencia de los cuerpos oprimidos que lucharon por una libertad que muchas veces les fue negada incluso tras la independencia.

La reivindicación contemporánea de María Remedios del Valle no es un acto meramente simbólico: es una herramienta de reparación histórica y un llamado urgente a repensar los cimientos de la identidad nacional. La presencia de su imagen en billetes, estatuas o fechas conmemorativas debe ir acompañada de una transformación profunda en la educación, la historiografía y la representación pública. Solo así su legado dejará de ser una excepción redescubierta y pasará a ocupar el lugar que siempre mereció: el de heroína fundacional, afrodescendiente y mujer, en el corazón mismo de la Argentina.



Referencias:

Guzmán, F. (2016). María Remedios del Valle. “La Capitana”, “Madre de la Patria” y “Niña de Ayohuma”. Historiografía, memoria y representaciones en torno a esta figura singular. Nuevo Mundo Mundos Nuevos.

Ghidoli, M. L. (2020). Los múltiples rostros de la Madre de la Patria. Retratos de María Remedios del Valle, una heroína afrodescendiente en la Argentina contemporánea. Caiana, Revista de Historia del Arte y Cultura Visual.

Pigna, F. (2011). Mujeres tenían que ser. Historia de nuestras desobedientes, incorrectas, rebeldes y luchadoras. Buenos Aires: Planeta.

Ibarguren, C. (1932). En la Penumbra de la Historia argentina. Buenos Aires: La Facultad.
Alberto, P. (2020). Liberta por oficio: Negociando los términos del trabajo libre en Buenos Aires en el contexto de la abolición gradual, 1820-1830. En F. Guzmán & M. L.

Ghidoli (Eds.), El asedio a la libertad. Abolición y posabolición de la esclavitud en el Cono Sur. Buenos Aires: Editorial Biblos.


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