Entre los pliegues más oscuros de la literatura latinoamericana, Juan Carlos Onetti erige un universo donde el amor deja de ser refugio para transformarse en condena. En El infierno tan temido, la intimidad se convierte en escenario de poder, y las pasiones se revelan como fuerzas capaces de corroer identidades y destinos. Onetti nos enfrenta así a un espejo incómodo de la condición humana. ¿Hasta dónde puede llegar la venganza cuando se confunde con el amor? ¿Qué ocurre cuando la memoria se vuelve prisión?
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El infierno tan temido: pasión, poder y venganza en la narrativa de Onetti
Juan Carlos Onetti, uno de los pilares de la literatura rioplatense del siglo XX, despliega en “El infierno tan temido” una de sus narraciones más perturbadoras y densas. Publicado inicialmente en 1957 y luego incluido en la colección de 1962, este cuento ha sido objeto de múltiples lecturas críticas por la intensidad de su propuesta estética y psicológica. En él se observa no solo un relato sobre una relación amorosa marcada por la fragilidad, sino también una compleja reflexión sobre la identidad, la violencia emocional y la imposibilidad de escapar de los mecanismos autodestructivos del deseo.
La trama se articula en torno a Risso, periodista viudo, y Gracia César, actriz veinte años más joven. Desde el inicio, la diferencia de edad y de expectativas marca un contraste entre ambos. Lo que comienza como una relación de aparente pasión se transforma progresivamente en un campo de tensiones irreconciliables. La llegada del primer sobre con una fotografía comprometedora inaugura un ritual de degradación, en el que el pasado de Gracia se convierte en un arma destinada a destruir a Risso. Este esquema narrativo refleja la manera en que Onetti concibe el amor: no como un espacio de armonía, sino como un territorio atravesado por el dolor y la manipulación.
El cuento se distingue por la atmósfera de fatalidad que lo envuelve. Onetti rehúye de lo anecdótico para construir un relato cargado de opacidad y ambigüedad, en el que los personajes parecen condenados a repetir un destino ineludible. La insistencia con que Gracia envía las fotografías no busca una reconciliación ni un castigo explícito: más bien apunta a mantener abierto un lazo de dependencia, un recordatorio permanente de la herida que ella misma encarna. Así, la venganza se transforma en un gesto de poder que somete a Risso incluso en ausencia de contacto físico.
Uno de los aspectos más relevantes de “El infierno tan temido” es su representación de la mujer. Gracia aparece, al mismo tiempo, como víctima y victimaria. Su juventud y su pasado actoral la convierten en objeto de prejuicios y sospechas, pero es justamente desde esa condición marginal desde donde articula una estrategia de control. En este sentido, Onetti desafía las lecturas simplistas: Gracia no es únicamente una femme fatale, sino también una figura que expone la vulnerabilidad masculina y la precariedad de los vínculos en una sociedad atravesada por la hipocresía y la represión moral.
Risso, en cambio, encarna la fragilidad del orden masculino tradicional. Su rol de periodista —hombre de palabra y de discurso— se ve derrotado por el lenguaje mudo e implacable de las imágenes. Allí radica uno de los hallazgos narrativos más notables de Onetti: el contraste entre la lógica del texto y la del cuerpo. Mientras Risso se aferra a la racionalidad y a la posibilidad de explicar lo que ocurre, las fotografías destruyen cualquier pretensión de dominio intelectual. La escritura de Onetti subraya así la vulnerabilidad de la razón frente a la irrupción de lo visceral y lo irracional.
La dimensión estética del cuento también merece atención. Onetti recurre a una prosa sobria, cargada de silencios, que evita el exceso de explicaciones. La narración se apoya en la sugestión más que en la exposición detallada, de modo que el lector completa los vacíos con su propia imaginación. Este recurso potencia la sensación de inquietud: lo que no se muestra resulta más perturbador que lo que se revela. Al mismo tiempo, la estructura fragmentaria del relato intensifica la experiencia de incertidumbre, acorde con el destino incierto de los protagonistas.
En un nivel más amplio, el cuento puede leerse como metáfora de la imposibilidad de escapar al pasado. Las fotografías que Gracia envía representan no solo una amenaza personal, sino también la persistencia de aquello que se pretende olvidar. Risso se convierte en rehén de una memoria que lo persigue sin tregua, recordándole que la historia compartida no puede borrarse. En este sentido, Onetti anticipa una preocupación recurrente en su obra: la imposibilidad de redención y el peso inexorable del tiempo sobre los individuos.
La recepción crítica de “El infierno tan temido” ha destacado su capacidad para condensar en un relato breve las obsesiones mayores del autor: el fracaso, la soledad y la degradación. Onetti construye aquí una versión íntima del infierno, no como un espacio sobrenatural, sino como una experiencia emocional devastadora. La humillación constante y la imposibilidad de romper el vínculo con Gracia configuran un círculo vicioso que encierra a Risso en un destino sin salida. El título mismo funciona como una clave interpretativa: el infierno no es externo ni lejano, sino tan cercano como la propia vida cotidiana.
Resulta particularmente significativo que Onetti ubique la historia en el ámbito de la prensa y el espectáculo. Ambos espacios, vinculados a la producción de imágenes y narrativas, sirven como telón de fondo para un conflicto donde lo privado se expone sin remedio. En la figura del periodista y la actriz se cristaliza la tensión entre verdad y ficción, entre lo que se dice y lo que se muestra. La insistencia de Onetti en el poder destructor de la representación anticipa preocupaciones contemporáneas sobre la exposición mediática y la vulnerabilidad de la intimidad en sociedades controladas por la imagen.
Desde un punto de vista filosófico, el relato puede entenderse como una reflexión sobre el poder y la libertad. Gracia, mediante su estrategia de envío de fotografías, se emancipa del control que Risso cree ejercer sobre ella. Sin embargo, su libertad se manifiesta en clave destructiva: al liberarse, destruye también la posibilidad de un vínculo sano. Risso, por su parte, revela que la dependencia emocional puede ser más tiránica que cualquier cárcel física. Onetti, con esta dinámica, plantea la paradoja de que el deseo puede convertirse en la más cruel de las condenas.
En última instancia, “El infierno tan temido” confirma el lugar de Onetti como un escritor capaz de llevar el cuento a una profundidad psicológica pocas veces alcanzada. Su relato no se limita a la anécdota, sino que despliega un universo donde la pasión, la memoria y el resentimiento configuran un destino fatal. El lector, al acompañar a Risso en su descenso, no puede evitar confrontar sus propias fragilidades y reconocer que el infierno no es otra cosa que la imposibilidad de liberarse de los lazos que nos atan a otros. En este sentido, la obra trasciende el marco de la narrativa rioplatense y adquiere resonancias universales.
La vigencia del cuento radica en que Onetti logra plasmar la esencia de las relaciones humanas en su costado más oscuro y realista. El amor, lejos de ser un ideal romántico, aparece como un campo de batalla donde los sentimientos se confunden con estrategias de poder y donde la memoria es una herida imposible de cerrar. Leer hoy “El infierno tan temido” es enfrentarse con una visión lúcida y despiadada de la condición humana, que interpela tanto a lectores especializados como al público general. Por eso, la obra sigue siendo un referente ineludible de la literatura latinoamericana contemporánea.
Referencias
- Ángel Rama, Onetti y la (des)construcción del relato, Montevideo: Arca, 1966.
- Emir Rodríguez Monegal, La narrativa de Juan Carlos Onetti, Buenos Aires: Losada, 1970.
- Josefina Ludmer, Onetti: los procesos de construcción del sentido, Buenos Aires: Paidós, 1977.
- Hugo Verani, “La poética del fracaso en Onetti”, Revista Iberoamericana, 1991.
- Sylvia Molloy, At Face Value: Autobiographical Writing in Spanish America, Cambridge University Press, 1991.
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