Entre los hallazgos más sorprendentes de la ciencia reciente, la lepra precolombina emerge como una revelación que desafía viejos paradigmas. El descubrimiento de genomas antiguos en Chile demuestra que la enfermedad existía en América miles de años antes del contacto europeo, lo que obliga a reconsiderar la historia de la salud en el continente. ¿Cuántas certezas aceptadas esconden todavía matices invisibles? ¿Y cuántas verdades aguardan ser reescritas desde la evidencia genética?
El CANDELABRO.ILUMINANDO MENTES

📸 Imagen generada por ChatGPT IA — El Candelabro © DR
La lepra en América antes del contacto europeo: un redescubrimiento histórico y científico
El hallazgo de restos humanos en Chile con evidencias genómicas de Mycobacterium lepromatosis ha transformado nuestra comprensión sobre la historia de la lepra en el continente americano. Por décadas, se asumió que la enfermedad había sido introducida exclusivamente tras el contacto con los europeos en el siglo XVI. Sin embargo, el estudio publicado en Nature Ecology & Evolution demuestra que existía una línea ancestral autóctona, con presencia de hasta 4.000 años de antigüedad, lo que obliga a replantear los orígenes y trayectorias de esta dolencia en América.
Este descubrimiento tiene un valor trascendental porque cuestiona un paradigma consolidado: la idea de que la lepra era un producto inevitable del intercambio biológico posterior a la colonización. El hallazgo revela que las poblaciones precolombinas ya convivían con formas endémicas de la enfermedad. Así, se abre la posibilidad de entender la lepra no solo como un mal global transmitido por las rutas de expansión europea, sino también como una experiencia profundamente enraizada en el desarrollo de comunidades americanas.
La investigación logra este avance gracias al análisis de ADN antiguo, disciplina que ha revolucionado el estudio de enfermedades infecciosas. Mediante técnicas de secuenciación de alto rendimiento, se identificaron fragmentos de Mycobacterium lepromatosis en restos humanos datados en aproximadamente 4.000 años. Este dato no solo confirma la presencia de la bacteria en tiempos precolombinos, sino que también la vincula con una historia evolutiva particular, independiente de la cepa más conocida, Mycobacterium leprae, asociada al Viejo Mundo.
El hallazgo en Chile se suma a un corpus creciente de estudios que sitúan a las poblaciones originarias de América en el centro de debates globales sobre salud y enfermedad. Si antes se hablaba del “intercambio colombino” como único punto de partida de enfermedades infecciosas en América, hoy sabemos que existieron dinámicas biológicas complejas mucho antes. Este giro permite matizar narrativas históricas simplistas y reconocer la profundidad temporal de los procesos de salud en el continente.
Desde una perspectiva antropológica, la evidencia abre nuevas preguntas: ¿cómo interpretaron las sociedades precolombinas los síntomas de la lepra? ¿Qué prácticas sociales, médicas o rituales desarrollaron frente a una enfermedad crónica y estigmatizante? Si bien aún no hay respuestas definitivas, es posible suponer que estas poblaciones, como otras en el mundo, construyeron sistemas de sentido y cuidado en torno a la dolencia, integrándola en sus cosmovisiones y estructuras comunitarias.
El reconocimiento de una raíz autóctona de la lepra también tiene implicaciones médicas actuales. La existencia de Mycobacterium lepromatosis como variante en América permite indagar sobre la diversidad genética del patógeno y su capacidad adaptativa. Este conocimiento es clave no solo para reconstruir la historia de la enfermedad, sino también para diseñar estrategias modernas de vigilancia epidemiológica, tratamiento y prevención en comunidades donde aún persiste.
Además, el hallazgo obliga a reconsiderar la manera en que entendemos la relación entre movilidad humana y enfermedades. Aunque el intercambio transcontinental jugó un papel en la difusión de numerosas patologías, no todas fueron “importadas”. Algunas, como la lepra en América, revelan trayectorias independientes y paralelas que muestran la plasticidad de los microorganismos y la capacidad de las poblaciones humanas para servir como reservorios durante milenios.
En el plano historiográfico, este descubrimiento abre un debate sobre el colonialismo y la construcción de narrativas médicas. La atribución de la lepra únicamente a Europa formaba parte de un imaginario que subrayaba la vulnerabilidad de las sociedades americanas frente a lo extranjero. Al demostrar que estas comunidades ya enfrentaban la enfermedad, se rompe con una visión reduccionista y se reconoce su agencia histórica en la gestión de la salud y la enfermedad.
No debe pasarse por alto el aspecto simbólico: la lepra, a lo largo de la historia, ha estado cargada de estigma social. Asociarla únicamente con la llegada de los europeos implicaba también inscribir en la memoria colectiva una narrativa de dependencia y pasividad. Ahora, con la evidencia científica, se reivindica la historicidad propia de los pueblos originarios y se amplía la mirada sobre su capacidad de adaptación frente a retos sanitarios.
El estudio también tiene un valor metodológico notable. La recuperación de ADN antiguo en climas tan variables como el chileno muestra el potencial de las técnicas actuales de paleogenómica. A medida que se desarrollen nuevos análisis en otras regiones del continente, es probable que surjan más evidencias de patógenos endémicos y se reescriba, con mayor precisión, la historia epidemiológica de América precolombina. Este es solo el inicio de una línea de investigación más amplia.
La conjunción de genética, arqueología y antropología médica permite un diálogo interdisciplinario que enriquece la comprensión del pasado. La lepra precolombina no es solo un tema de bacterias y huesos, sino una ventana a las interacciones entre biología, cultura y ambiente. En esa interacción se gesta un relato más completo y humano de lo que significa convivir con una enfermedad crónica a lo largo de milenios.
Al integrar este nuevo conocimiento, se fortalece la necesidad de cuestionar las versiones oficiales de la historia médica. La lepra en América, lejos de ser una mera importación, refleja la diversidad y autonomía de los procesos biológicos. Este hallazgo también invita a repensar la historia global de las enfermedades en clave comparativa: en lugar de narrativas lineales, se requieren aproximaciones que reconozcan múltiples orígenes y trayectorias paralelas.
El descubrimiento de Mycobacterium lepromatosis en restos humanos de hace 4.000 años en Chile redefine nuestra comprensión de la lepra en el continente americano. Esta evidencia no solo desmantela el mito de que la enfermedad llegó exclusivamente con los europeos, sino que también otorga protagonismo a las poblaciones precolombinas como sujetos históricos que convivieron, resistieron y resignificaron la dolencia.
Así, el hallazgo se erige como un llamado a revisar con mayor profundidad las narrativas biomédicas y a reconocer la riqueza y complejidad de la experiencia humana en relación con la enfermedad.
Referencias
- Verdugo, R. A., et al. (2025). Ancient genomes reveal pre-Columbian history of leprosy in the Americas. Nature Ecology & Evolution.
- Monot, M., et al. (2005). “On the origin of leprosy.” Science, 308(5724), 1040–1042.
- Robbins, G., & McDougal, J. (2021). “Mycobacterium lepromatosis: Emerging insights.” Clinical Microbiology Reviews, 34(4), e00072-19.
- Zuckerman, M. K., et al. (2016). “Ancient tuberculosis and leprosy.” Philosophical Transactions of the Royal Society B: Biological Sciences, 371(1698).
- Britton, W. J., & Lockwood, D. N. J. (2004). “Leprosy.” The Lancet, 363(9416), 1209–1219.
El CANDELABRO.ILUMINANDO MENTES
#HistoriaPrecolombina
#Arqueología
#CienciaYSalud
#GenómicaAntigua
#AméricaAncestral
#InvestigaciónCientífica
#MycobacteriumLepromatosis
#HistoriaDeLaMedicina
#Descubrimiento
#EvoluciónDeEnfermedades
#PueblosOriginarios
#NatureEcologyEvolution
Descubre más desde REVISTA LITERARIA EL CANDELABRO
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.
