Entre las montañas de Papúa Nueva Guinea existe una forma de riqueza que contradice la lógica de la acumulación: el moka, un sistema donde regalar grandes cantidades de bienes puede convertir a una persona en líder y referente social. A través de cerdos, conchas y dinero, los hombres melpa compiten por prestigio mediante la generosidad estratégica. ¿Puede una sociedad medir el poder por lo que entrega y no por lo que conserva? ¿Qué revela el moka sobre otras formas posibles de entender la riqueza humana?
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Moka: regalar más para ganar prestigio en las Tierras Altas de Papúa
En las tierras altas de Papúa Nueva Guinea, entre las comunidades melpa del valle de Mount Hagen, existe un sistema de intercambio que invierte por completo la lógica económica que Occidente suele dar por universal: quien acumula no gana estatus, sino quien regala más. El moka —también llamado a veces por el nombre genérico de “sistema de intercambio de cerdos”— es una institución ceremonial de dones competitivos en la que hombres ambiciosos, conocidos como “big men” o “hombres grandes”, construyen su prestigio político acumulando cerdos, conchas de nácar y, más recientemente, dinero, no para conservarlos, sino para entregarlos públicamente a rivales y aliados en ceremonias multitudinarias. El objetivo último no es empobrecer al donante, sino colocar al receptor en una deuda social que este deberá saldar con un contrado aún mayor. Comprender el moka exige abandonar el supuesto de que la riqueza se mide por lo que se posee y aceptar, en cambio, que en ciertas sociedades la riqueza se mide por lo que se es capaz de poner en movimiento.
Contexto histórico y geográfico
El moka se documentó etnográficamente sobre todo entre los melpa de la región de Mount Hagen, en las tierras altas centrales de Papúa Nueva Guinea, una zona que permaneció prácticamente aislada del contacto occidental hasta la década de 1930, cuando expediciones australianas de prospección minera se adentraron en los valles interiores y descubrieron poblaciones densas que los exploradores no esperaban encontrar. Antes de ese contacto, el sistema ya operaba con una complejidad considerable, articulado en torno al cerdo doméstico como unidad de valor primaria y a las conchas de nácar (kina) obtenidas mediante largas cadenas de intercambio que llegaban hasta la costa. La llegada de administradores coloniales, misioneros y, más tarde, de la moneda en efectivo, no destruyó el moka sino que lo transformó, incorporando nuevos bienes al ciclo de dones sin alterar su gramática social fundamental: dar para obligar, obligar para ascender.
La mecánica del intercambio competitivo
El moka funciona mediante ciclos de dones y contradones entre grupos de parentesco (clanes y subclanes) vinculados por matrimonios, alianzas políticas o rivalidades históricas. Un hombre que organiza un moka reúne cerdos y otros bienes de valor —a menudo movilizando a su propia red de parientes, esposas y deudores— y los entrega en una ceremonia pública a un socio de intercambio. La regla no escrita, pero rigurosamente respetada, establece que el contradón debe superar al don original: si un hombre recibe diez cerdos, el honor exige que devuelva, en una ceremonia futura, un número mayor. Este principio de incremento constante es lo que distingue al moka de un simple trueque o de una reciprocidad equilibrada: cada entrega busca colocar al receptor en desventaja moral, forzándolo a esforzarse para no quedar “por debajo” de quien le dio.
La ceremonia misma —llamada moka en sentido estricto— es un acontecimiento público de gran teatralidad, con hileras de cerdos exhibidos, discursos oratorios donde los organizadores enumeran sus logros y linajes, y una audiencia que evalúa colectivamente el prestigio relativo de los participantes. El antropólogo Andrew Strathern, cuyo trabajo de campo entre los melpa a partir de los años sesenta constituye la fuente etnográfica más citada sobre el tema, describió este sistema como “la soga del moka”, una metáfora que capta cómo cada transacción ata a los participantes en una cadena de obligaciones que se extiende a través de generaciones y de decenas de socios de intercambio.
El “big man” como figura política sin herencia
La figura central del moka es el big man, un tipo de liderazgo radicalmente distinto de la jefatura hereditaria presente en otras sociedades melanesias y polinesias. El estatus de big man no se hereda ni se otorga por linaje: se conquista mediante la habilidad para organizar, persuadir, endeudar y finalmente superar a los rivales en la escala de los dones. Un aspirante debe primero acumular seguidores dispuestos a contribuir con cerdos para sus ceremonias, lo cual exige capacidades oratorias, alianzas matrimoniales estratégicas y una reputación de generosidad calculada. El antropólogo Marshall Sahlins, en sus estudios comparativos sobre la política tribal en el Pacífico, situó al big man como arquetipo de un poder inestable y personal, contingente en cada generación, opuesto al poder institucionalizado y transmisible de los jefes polinesios.
Esta inestabilidad es constitutiva del sistema: el prestigio de un big man puede desvanecerse si deja de organizar moka con éxito, si sus seguidores lo abandonan o si un rival lo supera en una ronda de intercambios. El poder, en consecuencia, no reside en la persona sino en la capacidad de movilizar continuamente redes de reciprocidad, lo que convierte al moka en un mecanismo político tanto como económico: una manera de convertir capital social en autoridad pública sin recurrir a la coerción ni a la herencia.
Funciones sociales y políticas del sistema
Más allá del prestigio individual, el moka cumple funciones estructurales para la sociedad melpa en su conjunto. Sirve como mecanismo de pacificación entre grupos que históricamente competían por tierra y recursos, transformando la rivalidad violenta en rivalidad ceremonial: el excedente de cerdos que antes podía canalizarse hacia conflictos armados se redirige hacia competiciones de generosidad. También funciona como sistema de compensación tras conflictos —pagos por muertes en guerra o por agravios— y como mecanismo redistributivo que evita la acumulación permanente de riqueza en pocas manos, puesto que todo excedente debe eventualmente circular. En este sentido, el moka guarda un parentesco conceptual con el sistema de la kula, documentado por Bronisław Malinowski en las islas Trobriand, aunque con diferencias sustanciales: mientras la kula articula un circuito cerrado de intercambio de objetos ceremoniales (brazaletes y collares) entre comunidades insulares distantes, el moka es un sistema competitivo y de suma creciente, orientado a la superación del contradón antes que a la simple circulación equilibrada.
El fundamento teórico: Marcel Mauss y la teoría del don
Ningún análisis riguroso del moka puede prescindir del ensayo fundacional de Marcel Mauss sobre el don, publicado en 1925, donde el sociólogo francés sostuvo que en muchas sociedades no capitalistas el intercambio de bienes está imbuido de una obligación triple: dar, recibir y devolver. Mauss identificó en estos sistemas una fuerza espiritual atribuida al objeto entregado —el hau, tomado de la etnografía maorí— que empuja al receptor a corresponder. El moka constituye uno de los ejemplos etnográficos más citados posteriormente para ilustrar y a la vez complicar la tesis maussiana, porque introduce un elemento que Mauss no theorizó con la misma claridad: la escalada competitiva, el impulso de no solo devolver sino superar, que convierte el intercambio en una forma de lucha simbólica por el estatus antes que en un mecanismo primordialmente destinado a mantener la cohesión social mediante la equivalencia.
Transformaciones coloniales y contemporáneas
El contacto colonial de mediados del siglo XX introdujo cambios significativos sin eliminar la lógica del moka. La pacificación impuesta por la administración australiana redujo la guerra intertribal, lo cual, paradójicamente, intensificó el moka como principal vía de competencia social disponible, al desaparecer el conflicto armado como alternativa. La introducción de dinero en efectivo y de bienes manufacturados amplió el repertorio de objetos intercambiables, y estudios posteriores, incluidos los de Marilyn Strathern sobre género y parentesco en la misma región, mostraron cómo las mujeres, aunque frecuentemente excluidas del protagonismo público en las ceremonias, resultaban indispensables para la producción y el cuidado de los cerdos que sostenían todo el sistema. En las últimas décadas, la monetización de la economía papú y la integración en circuitos comerciales más amplios han modificado la escala y la frecuencia de los ciclos de moka, pero la institución persiste como referente cultural y, en ciertas comunidades, como mecanismo activo de organización política local.
Conclusión
El moka de las tierras altas de Papúa Nueva Guinea desafía una de las premisas más arraigadas del pensamiento económico convencional: que la acumulación es el camino natural hacia el poder. En su lugar, propone una economía del prestigio fundada en la generosidad calculada, donde la grandeza social se mide por la capacidad de dar más de lo que se recibió y de sostener, generación tras generación, una red de obligaciones que ata comunidades enteras. Su estudio, desde Mauss hasta Andrew y Marilyn Strathern, ha resultado decisivo para la antropología económica porque demuestra que la lógica del intercambio no es un dato universal de la naturaleza humana, sino una construcción cultural profundamente diversa.
El big man que organiza un moka no busca poseer riqueza, sino convertirla, mediante el acto mismo de entregarla, en autoridad, reputación y memoria colectiva —una lección que sigue interpelando a las ciencias sociales sobre los múltiples sentidos posibles de la palabra “riqueza”.
Referencias
Strathern, A. (1971). The Rope of Moka: Big-Men and Ceremonial Exchange in Mount Hagen, New Guinea. Cambridge University Press.
Strathern, M. (1972). Women in Between: Female Roles in a Male World, Mount Hagen, New Guinea. Seminar Press.
Mauss, M. (1925). Essai sur le don: Forme et raison de l’échange dans les sociétés archaïques. L’Année Sociologique.
Sahlins, M. (1963). Poor Man, Rich Man, Big Man, Chief: Political Types in Melanesia and Polynesia. Comparative Studies in Society and History, 5(3), 285–303.
Malinowski, B. (1922). Argonauts of the Western Pacific: An Account of Native Enterprise and Adventure in the Archipelagoes of Melanesian New Guinea. Routledge.
Feil, D. K. (1984). Ways of Exchange: The Enga Tee of Papua New Guinea. University of Queensland Press.
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