Entre los rincones más remotos del planeta existen comunidades que habitan lugares reales pero ausentes de los sistemas tradicionales de dirección. Los Plus Codes surgieron como una respuesta tecnológica a esa invisibilidad, transformando coordenadas geográficas en identificadores simples capaces de señalar cualquier punto de la Tierra. Esta innovación plantea nuevos desafíos sobre acceso, inclusión y soberanía digital. ¿Puede una dirección creada por algoritmos convertirse en una nueva forma de identidad territorial? ¿Estamos entrando en una era donde las coordenadas sustituirán a las calles?


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Imagen generada por Dola Al para El Candelabro © Derechos reservados.

Plus Codes: direcciones digitales para lugares sin calles


Entre los miles de millones de personas que habitan el planeta, existe un número considerable que carece de algo que en las sociedades urbanizadas se da por sentado: una dirección postal reconocible. Asentamientos informales, zonas rurales remotas, campos de refugiados, islas dispersas en el Pacífico y regiones enteras de países en desarrollo comparten un mismo problema estructural: sus calles no tienen nombre, sus edificios no tienen número y, sin embargo, sus habitantes necesitan recibir correspondencia, solicitar ayuda de emergencia, registrar propiedades o simplemente indicarle a un repartidor dónde detenerse. Frente a esta carencia, Google desarrolló en 2014 un sistema conocido como Plus Codes, una tecnología de geocodificación abierta que transforma cualquier coordenada del planeta en una secuencia corta y memorizable de caracteres alfanuméricos. Lo que podría parecer un detalle técnico menor encierra, en realidad, una revolución silenciosa en la manera en que la humanidad concibe el espacio, la identidad territorial y el acceso equitativo a servicios básicos.


El problema de la dirección ausente


La dirección postal tradicional es un invento relativamente reciente y profundamente desigual en su distribución. Surgió en Europa entre los siglos XVIII y XIX como respuesta a necesidades administrativas, fiscales y militares de los Estados modernos, y se expandió de manera desigual según el ritmo de urbanización y burocratización de cada región. En amplias zonas de África subsahariana, el sudeste asiático, América Latina rural y Oceanía, este sistema simplemente nunca llegó a implementarse de forma completa. Naciones Unidas ha señalado en distintos informes que una proporción significativa de la población mundial vive sin una dirección formalmente reconocida, lo que genera consecuencias que van mucho más allá de la incomodidad logística. Sin dirección no hay acceso sencillo a servicios de emergencia, no hay forma eficiente de entregar ayuda humanitaria tras un desastre, no hay manera de que una ambulancia localice con precisión una vivienda, y resulta extraordinariamente difícil para instituciones financieras o gubernamentales verificar la residencia de una persona para fines de identificación legal o bancarización.

Este vacío no es meramente técnico: es también un vacío de reconocimiento. Un lugar sin dirección es, en cierto sentido, un lugar invisible para el aparato administrativo del Estado y del mercado. Los asentamientos informales que rodean muchas metrópolis del sur global —favelas, barriadas, chabolas— existen físicamente, pero permanecen fuera de los sistemas cartográficos oficiales, lo que perpetúa su marginación estructural.


El diseño técnico de los Plus Codes


Los Plus Codes se apoyan en un sistema de codificación de coordenadas geográficas basado en el llamado Open Location Code, un estándar abierto publicado por Google bajo licencia libre para que cualquier desarrollador pueda implementarlo sin restricciones. El principio de funcionamiento consiste en dividir la superficie terrestre en una cuadrícula jerárquica: el planeta se subdivide progresivamente en celdas cada vez más pequeñas, y cada celda recibe un código compuesto por veinte caracteres alfanuméricos extraídos de un conjunto reducido que excluye deliberadamente letras y números fácilmente confundibles entre sí, como la letra O y el número cero.

Un código completo, como el que podría representar una coordenada específica, tiene la forma “8FVC9G8F+6X”, donde los primeros ocho caracteres identifican una región de aproximadamente cien kilómetros cuadrados y los caracteres siguientes van refinando la ubicación hasta alcanzar una precisión de pocos metros. Para uso cotidiano, el sistema permite abreviar el código combinándolo con el nombre de una ciudad o localidad conocida, de modo que una persona pueda compartir simplemente “9G8F+6X, Nairobi” en lugar de la cadena completa, ya que el contexto geográfico general puede inferirse del nombre de la localidad.

Lo notable de este diseño es que no depende de ninguna infraestructura previa. A diferencia de un sistema postal, que requiere calles nombradas, números consecutivos y una base de datos administrada centralmente, un Plus Code puede generarse para cualquier punto de la Tierra a partir únicamente de su latitud y longitud, sin necesidad de que exista construcción, nombre de calle o registro catastral alguno. Esto lo diferencia radicalmente de sistemas de geolocalización comerciales anteriores, que dependían de bases de datos propietarias limitadas a zonas urbanizadas y mapeadas.


Comparación con otros sistemas de geocodificación


Los Plus Codes no son el único intento de resolver el problema de la dirección universal. What3words, una empresa británica fundada en 2013, propuso una alternativa que divide el planeta en una cuadrícula de celdas de tres metros por tres metros, asignando a cada una una combinación de tres palabras comunes en un idioma determinado. Este sistema resulta memorable y amigable para el usuario común, pero presenta una limitación estructural relevante: su algoritmo de asignación de palabras es propietario y cerrado, lo que significa que cualquier aplicación o gobierno que desee integrarlo depende de licencias comerciales y de la disponibilidad continuada de la empresa.

Los Plus Codes, en cambio, se construyen sobre un algoritmo matemático público, determinista y reproducible por cualquiera sin coste ni autorización previa, lo que ha facilitado su adopción por parte de organismos gubernamentales, organizaciones humanitarias y plataformas de mapas independientes de Google. Esta apertura ha sido decisiva para su implementación en contextos donde la soberanía tecnológica y la independencia de proveedores comerciales resultan prioridades políticas relevantes, como ha ocurrido en ciertos programas de direccionamiento nacional en países africanos y en operaciones de ayuda humanitaria coordinadas por agencias internacionales.


Adopción práctica y casos de implementación


La adopción de los Plus Codes ha sido particularmente significativa en contextos de urbanización acelerada y planificación deficiente. En Kolkata, India, autoridades locales han utilizado el sistema para asignar identificadores a viviendas en asentamientos informales como parte de programas de regularización urbana. En Cabo Verde, el sistema ha sido incorporado a iniciativas de direccionamiento nacional para zonas rurales dispersas entre las distintas islas del archipiélago. Organizaciones humanitarias que operan en campos de refugiados, donde la disposición de las viviendas cambia constantemente y no sigue ningún trazado urbano convencional, han encontrado en los Plus Codes una herramienta operativa para coordinar la distribución de ayuda, el registro sanitario de la población y la localización de estructuras médicas temporales.

También ha resultado relevante su integración directa en Google Maps, lo que permite que cualquier persona con un teléfono inteligente pueda generar y compartir un Plus Code de su ubicación actual sin necesidad de instalar aplicaciones adicionales, reduciendo así las barreras de acceso tecnológico que sí presentan otros sistemas más dependientes de plataformas específicas.


Tensiones, límites y crítica


No obstante sus virtudes, el sistema enfrenta críticas legítimas. La primera tiene que ver con la naturaleza abstracta y desprovista de significado cultural del código: mientras que una dirección tradicional o incluso un sistema como what3words puede incorporar cierta carga mnemotécnica o incluso poética, una cadena alfanumérica como un Plus Code carece de cualquier vínculo simbólico con el lugar que representa, lo que puede dificultar su memorización espontánea entre poblaciones con bajos niveles de alfabetización digital.

Existe además una tensión más profunda, de carácter político, en torno a quién controla la infraestructura de localización global. Aunque el estándar Open Location Code es técnicamente abierto, su origen y mantenimiento provienen de una corporación privada con intereses comerciales evidentes en la cartografía digital, lo que ha generado debates sobre la conveniencia de que gobiernos nacionales construyan su infraestructura de direccionamiento civil sobre un estándar cuyo desarrollo no está sujeto a gobernanza pública ni a mecanismos de rendición de cuentas democrática.


Relevancia contemporánea


En un mundo donde la geolocalización se ha vuelto un componente esencial de la vida cotidiana —desde la entrega de paquetes hasta la respuesta ante desastres naturales—, los Plus Codes representan un experimento significativo sobre cómo la tecnología puede intervenir para corregir desigualdades estructurales heredadas de procesos históricos de urbanización desigual. Su existencia plantea una pregunta más amplia sobre la naturaleza misma de la dirección como categoría social: ¿es la dirección postal un derecho que debería garantizarse universalmente como condición de ciudadanía plena, o es simplemente un artefacto administrativo históricamente contingente que la tecnología digital está llamada a sustituir por completo?


Conclusión


Los Plus Codes constituyen una respuesta técnica elegante a un problema profundamente humano: la invisibilidad geográfica de millones de personas que habitan lugares sin nombre oficial en los mapas administrativos del mundo. Al desvincular la localización precisa de la necesidad de infraestructura urbana previa, este sistema abre la posibilidad de que comunidades rurales, asentamientos informales y poblaciones desplazadas accedan a servicios que dependen críticamente de la posibilidad de ser encontrados. Sin embargo, su implementación no está exenta de tensiones relacionadas con la gobernanza tecnológica, la apropiabilidad cultural del código y los límites de la memorización humana frente a cadenas abstractas de caracteres.

En última instancia, los Plus Codes no resuelven por sí solos la desigualdad territorial que originó el problema, pero ofrecen una herramienta concreta y accesible para mitigar una de sus manifestaciones más persistentes: la imposibilidad de ser localizado en un mundo que, cada vez más, exige coordenadas para existir plenamente.


Referencias

  • Google Inc. (2014). Open Location Code Specification. Repositorio técnico de Google Open Source.
  • Naciones Unidas, Departamento de Asuntos Económicos y Sociales. Informes sobre urbanización y asentamientos informales.
  • What3words Ltd. Documentación técnica comparativa sobre sistemas de geocodificación por cuadrícula.
  • Programa de las Naciones Unidas para los Asentamientos Humanos (ONU-Hábitat). Estudios sobre direccionamiento urbano en asentamientos informales.
  • Cabo Verde, Ministerio de Infraestructuras. Documentación sobre programas nacionales de direccionamiento rural.
  • Kolkata Municipal Corporation. Registros sobre programas de regularización de asentamientos con codificación geográfica.

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