Antón Pávlovich Chéjov fue un cuentista, dramaturgo y médico ruso. Encuadrado en las corrientes literarias del realismo y el naturalismo, fue un maestro del relato corto, y es considerado uno de los más importantes autores del género en la historia de la literatura.

Antón Pávlovich Chéjov: un médico dramaturgo (+Frases)
Inspirado por ayudar a su familia durante la crisis económica que afectó a su padre en 1875, el joven Antón Pávlovich Chéjov, marcó formalmente su inicio en la literatura por razones económicas, escribiendo relatos humorísticos.
Decidido, tras permanecer en su natal Taganrog, después de la huida de su padre a Moscú, Antón culmina sus primeros estudios. Más tarde ingresa en la carrera de medicina en la Universidad de Moscú, en donde se gradúa en el año de 1884. Un año más tarde comenzó a colaborar con la «Peterbúrgskaya gazeta » y posteriormente en uno de los periódicos más conocidos de San Petersburgo, el «Nóvoye Vremia».
Sus primeros relatos, son publicados en el año 1886, en un libro llamado «Cuentos de Melpómene» y en 1887 con la colección de relatos cortos llamado «Al Anochecer» ganó el Premio Pushkin. Ese mismo año es el estreno de su obra «La Gaviota», interpretada por la compañía del Teatro de Arte de Moscú y también es el año en el que viaja a Ucrania para recibir tratamiento por la tuberculosis que empieza a padecer de forma evidente.
Como dramaturgo, Chéjov se encontraba en el naturalismo, aunque contaba con ciertos toques del simbolismo. Sus piezas teatrales más conocidas son La Gaviota (1896), Tio Vania (1897), Las Tres Hermanas (1901) y El Jardín de los Cerezos (1904). En ellas Chéjov ideó una nueva técnica dramática que él llamó «de acción indirecta», fundada en la insistencia en los detalles de caracterización e interacción entre los personajes más que el argumento o la acción directa, de forma que en sus obras muchos acontecimientos dramáticos importantes tienen lugar fuera de la escena y lo que se deja sin decir muchas veces es más importante que lo que los personajes dicen y expresan realmente. La mala acogida que tuvo su obra La Gaviota en el año 1896 en el teatro Aleksandrinski de San Petersburgo casi lo desilusionó del teatro, pero esta misma obra obtuvo su reconocimiento dos años después, en 1898, gracias a la interpretación del Teatro de Opera, dirigido por el director teatral Konstantin Stanislavski, quien repitió el éxito para el autor con Tio Vania, Las Tres Hermanas y El Jardín de los Cerezos.
Al principio, Chéjov escribía simplemente por razones económicas, pero su ambición artística fue creciendo al introducir innovaciones que influyeron poderosamente en la evolución del relato corto. Su originalidad consiste en el uso de la técnica del monólogo —adoptada más tarde por James Joyce y otros escritores del modernismo anglosajón — y por el rechazo de la finalidad moral presente en la estructura de las obras tradicionales. No le preocupaban las dificultades que esto último planteaba al lector, porque consideraba que el papel del artista es realizar preguntas, no responderlas. Chéjov compaginó su carrera literaria con la medicina; en una de sus cartas, escribió al respecto:
«La medicina es mi esposa legal; la literatura, solo mi amante».
Chéjov, quien en 1901 se une en matrimonio con la actriz Olga Leonárdovna Knípper, es considerado el narrador y dramaturgo más destacado de la escuela realista Rusa, y su aporte se ha calificado como uno de los más significativos a la literatura universal.
Su estilo marcado por la ausencia de tramas complejas y atmósferas líricas, apostó por una escritura nada comprometida con la pedagogía y el narrador omnisciente característicos de su época.
A partir del año 1903, su tuberculosis se agudizó, razón por la cual se trasladó a Niza en Francia y a Yalta en Crimea por lo benevolente del clima para su padecimiento. Finalmente en el año 1904, el escritor junto a su esposa se instalan en el spa alemán de Badenweiler, en la Selva Negra, en donde muere el 15 de julio de ese mismo año.
Aunque gozaba de renombre, la mundial fama de Chéjov llegó después de su muerte, más específicamente posterior a la Primera Guerra Mundial, cuando gracias a las traducciones de su obra al inglés, logró posicionarse en la década de 1920 como todo un clásico de la escena británica.

10 frases de Antón Pávlovich Chéjov
«El amor es un escándalo de tipo personal.»
«No puede ser hermoso lo que es grave.»
«Las obras de arte se dividen en dos categorías: las que me gustan y las que no me gustan. No conozco ningún otro criterio.»
«La felicidad no existe. Lo único que existe es el deseo de ser feliz.»
«No hay nada más terrible, insultante y deprimente que la banalidad.»
«La fe es una aptitud del espíritu. Es, de hecho, un talento: se tiene que nacer con ella.»
«Hay que hablar de cosas serias en serio.»
«Sólo durante los tiempos difíciles es donde las personas llegan a entender lo difícil que es ser dueño de sus sentimientos y pensamientos.»
«A la gente le encanta hablar de sus enfermedades, a pesar de que son las cosas menos interesantes de sus vidas.»
«Los hombres inteligentes quieren aprender. Los demás, enseñar.»

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