Este intercambio entre un científico y un líder religioso nos permite realizar un ejercicio de imaginación en el cual ponemos entre paréntesis nuestras certezas más acendradas y aceptamos el derecho de los demás a participar en la construcción de una realidad común. Carl Sagan fue un fervoroso creyente en el asombro de la realidad, así como el Dalai Lama es un líder religioso en constante diálogo con otras formas de conocimiento, aparte del dogma. Desde la razón o desde la fe, es posible abrirnos al ser del otro para hacer más completo el mundo de ambos.

Carl Sagan y el Dalai Lama
El día en que se conocieron Carl Sagan y el Dalai Lama para hablar de las cosas importantes de la vida
En 1991, Sagan recibió al Dalai Lama en la Universidad de Cornell, donde impartió clases hasta sus últimos días. El encuentro (que muchos creyeron se conformaría como una visita diplomática sin más profundidad que buenos deseos y compartir una agenda común por la paz mundial) se convirtió en la mejor muestra de que la ciencia y algunas religiones tienen los mismos objetivos frente a sí. Al mismo tiempo, la máxima autoridad del budismo tibetano dio una lección a los demás credos sobre la importancia de reconocer la realidad a través de los avances científicos y técnicos:
Sagan: “Quisiera hacer, si me lo permite, algunas preguntas sobre religión. ¿Qué pasaría si una doctrina religiosa –en este caso, el budismo tibetano– es contradicha por algún descubrimiento científico, qué haría un budista en este caso?
Dalai Lama: “Para el budismo, esto no significa un problema. Buda aclaró que lo más importante estaba en el descubrimiento de cada uno. Debes conocer la realidad sin importar lo que digan la escrituras. En caso de una contradicción, debes confiar en el descubrimiento más que en las escrituras”.
El autor de “A Pale Blue Dot” (1994) también preguntó al líder religioso sobre la colaboración de religión con ciencia con respecto a la conservación del ambiente ante la creciente problemática del calentamiento global (de la que Sagan fue pionero en advertir). La respuesta del monje budista puede bien pasar por palabras del propio astrónomo:
“Este pequeño planeta, hasta donde conocemos, es el único donde los seres humanos pueden vivir en plenitud. Es nuestro único hogar. Naturalmente, cuidar de él es al mismo tiempo, cuidar de nuestra casa, nuestro propio hogar”.
Después de coincidir con las conclusiones revolucionarias del budismo en contraposición a otras religiones de carácter dogmático, Sagan preguntó sobre los puntos en común de este pensamiento con la ciencia:
Sagan: Su método, entonces, es similar al de la ciencia…
Dalai Lama: “Así es. Creo que el concepto básico del budismo es que lo mejor al principio es permanecer escéptico, para después experimentar y si las cosas son claras y convincentes, entonces es momento de aceptar una creencia. Si, a través de la ciencia, existe una prueba fehaciente de que después de la muerte no existe la continuidad en la conciencia humana, entonces los budistas debemos aceptar tal”.
La conservación resultó en conclusiones impensadas, que lo mismo dejaron satisfecho a Sagan en su afán de mostrar el carácter científico del pensamiento crítico como vía para conocer la realidad; como al Dalai Lama para diferenciar sus métodos de otras religiones que abrazan el oscurantismo, rechazando el progreso científico.
No obstante cabe resaltar que el budismo no es una religión, sino un estilo de vida, una filosofía….

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