Las Amazonas de Dahomey, en idioma fon: Mino o Minon, eran un regimiento militar femenino fon del Reino de Dahomey que existió hasta 1904, formado por cautivas capturadas a otras tribus, dahomienses conscriptas a partir de los ocho años de edad, y por criminales.



Las Amazonas de Dahomey


Fieras y temibles guerreras, las Amazonas de Dahomey eran más que unas dulces damiselas.

Diodoro Siculo narra en su biblioteca histórica, que durante el asedio a la mítica Troya, los grandes héroes griegos se enfrentaron a 13 fieras Amazonas que acudieron a defender la ciudad.

La mitad de ellas cayó a manos de Aquiles y las demás durante el fragor de la batalla. La importancia que dieron los griegos a las amazonas como sus antagonistas míticas terminó por traer su aceptación en la historia, por lo que diferentes civilizaciones llegaron a creer que las mujeres guerreras se localizaban en los confines del mundo civilizado.

Tal fue el caso de los colonizadores franceses, que al introducirse en el reino de Dahomey conocido como la “esparta negra” en África se toparon con un cuerpo de batalla formado por belicosas mujeres, a las que no tardaron en bautizar como Amazonas.

Ningún hombre podía tocarlas, ni siquiera mirarlas. Aquellas mujeres soldado tenían que ser vírgenes o, al menos, mantenerse célibes durante el tiempo de permanencia en la milicia, que en principio era de por vida.

No dudaban en rebanar la garganta y beber la sangre de cualquier enemigo que se les pusiera por delante, pues era el cuerpo de élite dedicado a la defensa del rey.

Por lo general, estas mujeres eran reclutadas en la adolescencia de entre las más rebeldes e inquietas ya que traian problemas a sus familias o esposo en turno y se creía que la incorporación a este cuerpo militar canalizaría adecuadamente el carácter indómito que habían demostrado hasta entonces. Pero lejos de ser un castigo, ser parte del grupo era símbolo de prestigio dentro de la sociedad dahometana.

Las amazonas eran las primeras en entrar en combate y sólo se retiraban del campo de batalla si así lo ordenaba el monarca pues se les adiestraba especialmente para eliminar cualquier sentido de piedad y humanidad que fuera un contratiempo en su ataque.

La eficacia de los diamantes negros con atléticos cuerpos consistía en la intensa cohesión del grupo: hacían vida en común, entrenaban juntas y atacaban todas ellas bajo las órdenes de sus mandos femeninos.

Cuando el rey de Dahomey, declaró la guerra a los franceses en 1890, el ejército galo creyó tener la batalla ganada contra 8.000 soldados africanos mal equipados.

Cual fue la sorpresa de los franceses que cuando se vieron de frente contra el ejército de Dahomey tuvieron que enfrentarse a un grupo de mujeres armadas que no dudaban en lo más minimo arrojarse contra las bayonetas francesas, haciéndolos retroceder un sin número de veces. Según cuentan los cronistas; acostumbrados a luchar únicamente contra hombres, los soldados franceses se quedaban petrificados ante el bravo ataque de las mujeres.

Finalmente, tras cuatro años de luchas, Dahomey cayó en poder francés. Sus ejércitos, especializados en el cuerpo a cuerpo letal pero mal preparados en la batalla armada cayeron ante el fuego galo, siendo las Amazonas o Mino que significa “Nuestras madres” (como ellas se auto nombraban) las últimas en rendirse.



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