Roscoe Conkling Arbuckle, conocido como Fatty Arbuckle, fue un actor cómico estadounidense del cine mudo. Fue mentor de Charles Chaplin y descubrió a Buster Keaton y Bob Hope.



¿QUE PASO ESA NOCHE?


Estamos en el verano de 1921, el actor Roscoe “Fatty” Arbuckle está en la cima del mundo. Hombre exitoso, rico, adorado por el público del cine mudo; si Chaplin es el rey de la risa, él, a pesar de su imponente apariencia física, es ágil y divertido y sus actuaciones son las favoritas de las familias.

Paramount Pictures le pagó $3 millones, durante tres años para protagonizar 18 películas, y acababa de firmar otro contrato de un millón de dólares con el estudio.

Su mejor amigo Fred Fischbach, para celebrar el nuevo compromiso de seis cifras, organizó una gran fiesta en tres apartamentos, con habitaciones conectadas en el hotel St. Francis, en San Francisco, la celebración tendría una duración de tres días.

Pero un escándalo, nunca antes visto, está a punto de envolver a la comunidad de Hollywood.

En la fiesta hay unas cincuenta personas que, siguiendo el caudal de ríos de alcohol, se desinhiben cada vez más. En medio de la fiesta Fatty Arbuckle, que deambula en pijama, conoce a Virgina Rappe, y juntos van a una habitación, ella era una joven actriz emergente.

Los testimonios recogidos a continuación contarán que de esa habitación salían ruidos fuertes y gritos desgarradores. De repente la chica sale corriendo de la habitación con la ropa rota, acusando al hombre de lastimarla.

A los presentes la situación les parece de inmediato grave, tratan de calmarla, el médico del hotel la visita y le diagnostica intoxicación por alcohol y drogas. Llevada al hospital de Pine Street, fue ahí donde la joven declaró:

“Fue Fatty Arbuckle quien me dejo así, por favor, que no se salga con la suya”

Desgraciadamente a los tres días muere de peritonitis, debido a la perforación de la vejiga.

Fatty Arbuckle, es arrestado, acusado de violación y asesinato y corre el riesgo de ir a la silla eléctrica. La policía publica una foto policial del actor que lo retrata abatido, la opinión pública comienza a emitir sus primeros juicios.

El actor afirma que después de tomar unos tragos, Rappe se puso “histérica”, se quejó de que no podía respirar y luego comenzó a quitarse la ropa. Más tarde vomitó y él y varios otros invitados intentaron reanimarla de lo que creían que era una intoxicación.

Afirma que le consiguió una habitación propia para ayudarla a recuperarse y admite que a lo mucho le masajeó el estómago, pero a pedido de la propia actriz y solo con hielo para hacerla pasar el dolor.

El mánager de Virginia, por su parte, acusa al comediante de haber destrozado la vejiga de la mujer, violandola violentamente con una punta de hielo; para este momento la policía, está convencida de que el comediante mató a la mujer.

Los abogados de Fatty Arbuckle presentan pruebas médicas para demostrar que Rappe tenía una condición patológica relacionada con la vejiga y los informes de la autopsia también dan fe de la ausencia de signos de violencia en el cuerpo.

La defensa afirma que también tienen testigos con información perjudicial sobre el pasado de Virginia, pero Fatty Arbuckle no les permite testificar por respeto a la joven fallecida.

Después de tres juicios, el 12 de abril de 1922, el jurado absuelve a Arbuckle de homicidio involuntario después de deliberar durante solo cinco minutos, cuatro de los cuales se utilizaron para preparar una declaración: “creemos que se ha cometido una grave injusticia contra Fatty Arbuckle, porque él era acusado sin ningún elemento concreto. Y esperamos que el pueblo estadounidense también reconozca la verdad”.

Una semana después, Will Hays, a quien la industria cinematográfica contrató como Asesor para restaurar su imagen, dio a luz el Código Hays, un conjunto de pautas morales que restringirá la producción cinematográfica estadounidense durante muchas décadas, estas nuevas reglas morales, y en específico está persona prohíbe que Fatty Arbuckle aparezca en la pantalla.

Tras meses de masacre mediática y repetidos juicios, su imagen de simpático animador de familias se pierde irremediablemente, también por el descubrimiento de algunos de sus vicios, muchas veces exagerados por una prensa ávida de detalles atrevidos. Paramount rompe el contrato y nadie le dará la oportunidad de hacer una película o redimirse.

Fatty Arbuckle cambia su nombre a William B. Goodrich y comienza a trabajar entre bastidores, dirigiendo películas para amigos que le han sido leales y apenas se gana la vida en el único negocio que conoce.

Un poco más de diez años después, las cosas quizás estén a punto de cambiar: un día recibe una llamada telefónica del gran productor Jack Warner le ofrece a Fatty Arbuckle la oportunidad de volver a estar frente a las cámaras.

La noche del 29 de junio de 1933, para celebrar, Fatty Arbuckle sale a cenar con su esposa; de vuelta a casa, se queda dormido en paz. Nunca volverá a despertarse, abatido por un infarto a los 46 años.



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