Más tarde, fue encargado por Hera para custodiar a la ninfa Ío, la amante de Zeus convertida en vaca. Sin embargo, Zeus pidió a Hermes matar a Argos, y lo logró, poniendo al gigante a dormir y decapitándolo.



Zeus y Ío
(Muerte de Argos Panoptes)


Argos, llamado Panoptes, tenía ojos por todo el cuerpo; dotado de extraordinaria fuerza, mató al toro que asolaba Arcadia y se vistió con su piel; asimismo, enfrentándose a un sátiro que causaba daños a los arcadios y robaba los ganados, lo mató. Se dice que también dio muerte a Equidna, hija de Tártaro y Gea que raptaba a los caminantes, sorprendiéndola dormida; vengó además el asesinato de Apis, matando a los culpables.

Ío, quien fue la sacerdotisa de la Diosa Hera, un día fue seducida por Zeus, pero descubierto por la diosa, tocando a la muchacha la transformó en una vaca blanca y juró que no se había unido con ella; ” por eso dice Hesiodo que los perjuicios por amor no atraen la cólera de los dioses.”

Hera pidió la vaca a Zeus y le puso como guardián a Argos Panoptes.

Argos, ató la vaca a un olivo que había en el bosque de Micenas.

Zeus, encargó a Hermes que la robara, pero éste, como al delatarlo Hiérace no pudo hacerlo a escondidas, mató a Argos de una pedrada, por lo que recibió el sobrenombre de Argifontes.

Entonces Hera envió un tábano en persecución de la vaca quien había escapado después de la muerte de Argos, había realizado un gran recorrido, pero finalmente al llegar a Egipto, donde, recuperada su forma primigenia, dio a luz a un hijo, Épafo, junto al río Nilo.

Hera pidió a los Curetes que lo ocultaran y ellos así lo hicieron. Zeus al saberlo aniquiló a los Curetes e Ío salió en busca de su hijo vagando por toda Siria.

Una vez encontrado Épafo, volvió a Egipto y se casó con Telégono.




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