Abebe Bikila fue un atleta etíope, dos veces ganador de la maratón olímpica. Fue el primer atleta africano que consiguió ganar una medalla de oro en los juegos olímpicos.



𝗘𝗹 𝗼𝗿𝗼 𝗼𝗹𝗶𝗺𝗽𝗶𝗰𝗼 𝗱𝗲𝘀𝗰𝗮𝗹𝘇𝗼


𝗔𝗯𝗲𝗯𝗲 𝗕𝗶𝗸𝗶𝗹𝗮 nació el 7 de agosto de 1932, en Jato (Etiopía). Lamentablemente, a temprana edad se vio forzado a mudarse por las guerras ítalo-etíopes, las cuales culminaron con la ocupación italiana de todo el territorio hasta 1941.

Alrededor de 1952, se unió a la Guardia Imperial (ejército etíope), en donde llamó la atención de un entrenador, que se percató de sus dones para correr. Gracias a esto, comenzó a entrenar regularmente, pero él no pensaba en dedicarse a esto, hasta que un día vio a los atletas de su país volver de Melbourne 56’ y por lo que se focalizó en participar en unos Juegos Olímpicos. Afortunadamente, logró llegar a Roma 1960.

Italia era un país especial para él, ya que era la nación que atacó su país cuando era niño, por lo que era el sitio ideal para rendirle honores a su patria. Pero él llegó como un atleta más, nadie lo tenía en las agendas como candidato para pelear una medalla. Antes de la maratón, le dieron unas zapatillas Adidas muy incómodas para él, pero el se las quito y decidió correr como tantas veces lo había hecho en su Etiopía natal, descalzo.

En su recorrido, pasó por el obelisco de Aksum, un monumento robado de su patria por Mussolini, evento que lo motivó aún más. La carrera del africano fue brillante, de hecho, nadie podía creer que el atleta desconocido estaba peleando el primer puesto junto a una estrella marroquí. En los últimos 500 metros, apuró la marcha y cruzó la meta rompiendo un récord mundial (42 km en 2h15’16”), causando la emoción de todo el público. De esta forma, 𝗔𝗯𝗲𝗯𝗲 se convirtió en el primer atleta africano en ganar una medalla de Oro en unos JJ. OO.

Sobre el porqué corrió sin zapatillas, “quería que el mundo supiera que mi país, Etiopía, ganó siempre con determinación y heroísmo”. Tan inesperada fue su victoria, que los organizadores no tenían el himno de su país, por lo que entonaron el italiano, algo insólito.

Al volver a su patria fue recibido como un verdadero héroe y recibió todos los honores correspondientes. Pero su historia olímpica no acabó acá…



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