El desastre aéreo de Múnich tuvo lugar en la propia ciudad alemana de Múnich el 6 de febrero de 1958, cuando el Airspeed Ambassador que realizaba el vuelo 609 de la British European Airways se estrelló en el aeropuerto de Múnich-Riem, donde viajaba el equipo de fútbol inglés Manchester United.



El triste final de los Busby babes’


Hubo un tiempo muy pretérito en que el Manchester United no tenía gloria, ni mística, ni nada, era un equipo más de la liga inglesa. Pero un día llegó un tal Alexander Matthew Busby y todo cambió. Este vivaz escocés de apenas 33 años inició una revolución en el club.

Fundamentalista de las divisiones inferiores, purgó el plantel y encaró la competencia con un equipo que apenas promediaba los 22 años de edad. Para forjar el sentido de pertenencia hizo que sus jugadores se involucraran en las tareas del club.

Era una imagen rutinaria, ver a sus estrellas en la oficina de conscripción de socios, abriendo portones o cortando el pasto. De la mano de Duncan Edwards llegaron los campeonatos y los reconocimientos. Luego de ganar una FA Cup y 3 campeonatos de Primera División llegaba el momento de conquistar Europa.

Lo hubieran conseguido de no ser por aquella fatídica tarde en Alemania donde todos los sueños se hicieron añicos. El Manchester había clasificado a las semis de la Copa Europea de Campeones de 1958 luego de vencer como local al Estrella Roja de Belgrado y empatar como visitante.

El regreso desde Yugoeslavia estaba teñido por la alegría del próximo partido, la semifinal con el AC Milan. Luego de una escala de aprovisionamiento en Munich, se disponían al tramo final hacia Inglaterra. Allí una sucesión de desatinos selló el destino de los ‘Busby babes’.

Las autoridades del aeropuerto y de la aerolínea presionaron al experimentado capitán James Thain para que continuara con el viaje pese a la intensa nevada. Thain hace un primer intento, pero uno de los motores del avión no lograba el empuje necesario. Vuelta a la cabecera a intentarlo nuevamente.

Nuevo carreteo y lo mismo, no lograba la velocidad apta para despegar. El Airspeed Ambassador de la empresa British European Airways no era lo que se dice una aeronave confiable. La británica Airspeed Limited apenas había podido vender 23 unidades y lo había dejado de fabricar hacía 5 años.

Thain avisa que hará un último intento. El avión apenas se despegó del piso perdió sustentación y se estrelló en la cabecera de la pista. 22 personas murieron en el accidente, 7 futbolistas, un dirigente, 2 integrantes del cuerpo técnico, 8 periodistas y 4 tripulantes.

Entre los heridos estaban varios jugadores que no volverían a pisar el césped. También se encontraba la estrella del equipo Duncan Edwards que luego de agonizar durante 2 semanas se sumó a la lista de fallecidos que terminó siendo de 28 personas.

El técnico Busby recién volvió a dirigir al equipo un años después del accidente, debía reconstruir no solo al equipo, sino a toda la institución. Lo hizo de la mano de Bobby Charlton logrando 5 campeonatos locales en 10 años y la Copa Europea de Campeones en 1968.

El capitán James Thain sobrevivió al accidente, pero su vida fue un calvario. Fue culpado del accidente, despedido de BAE y no volvió a volar. Su redención llegó 10 años después de luchar en tribunales de Inglaterra y Alemania, las cuplas recayeron en el clima, la aeronave y las autoridades del aeropuerto. Tarde para todos.




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