Carlos Gardel fue un cantante, compositor y actor de cine nacionalizado argentino en 1923. Es el más conocido representante en la historia del tango.

“MI NOCHE TRISTE”
El padre de quién escribe escuchó por 1ª vez tangos en la vitrola de mi abuelita; mi madre amaba oír y bailar tangos, y la única canción de la que sabía la letra era “Mano a Mano”, a las demás se las cambiaba. No hay iberoamericano mayor de 50 años, que no haya en algún momento de su vida, tropezado con el tango.
Charles Romuald o Carlos Romualdo nació un día como hoy 11 de diciembre de 1886 ó 1890, en Tacuarembó (Uruguay) dicen unos biógrafos, en Toulouse (Francia) dicen otros. Lo único preciso es el día y contentémonos con eso…el hecho es que vino al mundo para darle melodía al sentir del pueblo hispanoamericano.
En la Junta Departamental de Montevideo (Uruguay) se halla el primer registro de Carlos Romualdo como alumno de la Escuela de 2º Grado de Varones del barrio Palermo de aquella ciudad, entre los años 1891 y 1893.
Huérfano de padre y criado por su madre, doña Bertha, ambos se habrían mudado a Buenos Aires (Argentina) en 1893, viviendo en conventillos (altillos o áticos) en el barrio bonaerense de San Nicolás y Corrientes.
Corrientes era un barrio de teatros, lo cual permitió a doña Bertha conseguir ingresos planchando vestuarios, y Carlos Romualdo colaboraba recibiendo unas monedas, animando a los espectadores a aplaudir, después ascendió a tramoyista, utilero y “cumparsita” (extra)…
Pero el chico Carlos Romualdo era especial…se quedaba ha escuchar a los cantantes, fijándose ladeando la cabeza y agudizando su oído, la coloratura, vocalización y ritmos de los artistas.
Como tramoyista en el Teatro de la Victoria, escuchó al zarzuelista español don Sagi Barba, con quien incluso llegó a tomar sus primeras lecciones informales de canto, y en 1902 pasó al Teatro Ópera, donde conoció al barítono italiano don Titta Ruffo.
Ya adolescente, Carlos Romualdo, labró amistad con la muchachada del barrio del Abasto, alrededor del entonces nuevo mercado de Buenos Aires, inaugurado en 1893.
Junto a don José “El Tanito” Oriente y don Domingo “Daguita” Vito conformaban la “barra” del café O’Rondeman, entre las calles Agüero y Humahuaca, de hermanos don Alberto “Giggio”, don Constancio, don Félix y don José o “Cielito” Traverso, siendo don Giggio, un padre para nuestro protagonista.
Los hermanos Traverso, fueron los primeros que escucharon cantar a Carlos Romualdo y le daban espacio en su café para actuar…cantando payadas, contrapuntos musicales del gaucho del que no era muy diestro pero su voz cubría su falencia como payador.
Empezó a ganar cierta popularidad en el barrio que uno de los mejores payadores argentinos, don José Betinotti, fue a escucharlo y fue quien le bautizó como el “Zorzal Criollo”, ave cantora de las pampas argentinas.
En 1911, Carlos Romualdo conoce el cantante uruguayo don José Razzano “El Oriental”, en la casa de un amigo mutuo ubicada en la calle Guardia Vieja, a pocos metros del Mercado de Abasto.
Carlos Romualdo ya había empezado a cantar a dúo con don Francisco Martino, y don Saúl Salinas, alternando en dúos, tríos y cuartetos (ya con Razzano), en diversos barrios pero más en el Café de los Angelitos, entre el Abasto y Balvanera Sur, donde estaba ubicado el Café del Pelado en la esquina de las calles Moreno y Entre Ríos…
Un representante de la Casa Tagini, a su vez agencia de la discográfica americana Columbia Records, escucha en 1912 y contrata a Carlos Romualdo para grabar 7 discos dobles con canciones de su elección, que son lanzados al mercado en 1913…
En el repertorio elegido por Carlos Romualdo destaca “Mi madre querida” (emblema del payador don José Betinotti) y 6 poemas musicalizados de don Andrés Cepeda…
A pesar que el disco no vendió lo que se esperaba, Carlos Romualdo y Razzano fueron contratados en 1914 por el lujoso cabaret Armenonville, de Buenos Aires, a 70 pesos por noche. Carlos pensaba que ése era el pago quincenal…
El éxito fue de llenos totales del Armenonville lo cual hace que don Pablo Podestá, contrate al dúo durante 2 semanas en el Teatro Nacional, la 1ª vez con el nombre de Carlos Romualdo en las marquesinas de la calle Corrientes.
En 1915 fueron contactados por el empresario uruguayo don Manuel Barca: los quería para shows en Montevideo…
Lo primero que preguntó Carlos Romualdo fue: “¿Al menos tendremos para volver a Buenos Aires?”
¿Cuánto quieren ganar? le repreguntó Barca.
Razzano se lanza: “¿50 pesos por día es mucho pedir?”
“¡Ustedes no saben lo que valen!”, respondió con voz quebrada un Barca también de orígenes humildes…
El dúo fue recibido por una Montevideo a sus pies…En junio de 1915 debutaron en el Teatro Royal, con lleno completo, y por primera vez el público les pidió que repitieran los temas al grito de “tocate otra, Carlitos”.
Al terminar la función Carlos Romualdo rompió en llanto cuando llegó a su camerino.
En una gira de la Compañía Dramática Rioplatense al Brasil, encabezada por don Elías Alippi, Carlos Romualdo conoce al tenor de ópera napolitano don Enrico Caruso, para quien canta y éste lo cubrió de elogios.
En diciembre de 1915, Carlos Romualdo recibió un balazo durante un altercado en la calle luego de celebrar su cumpleaños en el Palais de Glace (salón de baile de la época en el barrio bonaerense de la Recoleta), acompañado de los actores Alippi y don Carlos Morganti, por un matón que se sintió aludido por uno de los temas que cantaba.
Carlos Romualdo retornó a Tacuarembó para recuperarse…
En 1916, es contratado junto a Razzetto para actuar en el Teatro Esmeralda (luego Teatro Maipo) en Mar del Plata, ubicado a metros de la famosa esquina tanguera de Corrientes y Esmeralda, y a principios del año siguiente debutan también en el vecino Empire Theatre, de la calle Corrientes y Maipú, dirigidas a un público adinerado.
Vencido el contrato con la discográfica Tagini-Columbia, Carlos Romualdo firma con las disqueras de don Max Glücksmann, Disco Nacional y Odeon, a 4 centavos por disco vendido de 2 lados, en 1917…
En esos discos el dúo grabó su repertorio, entre ellos un tema “Mi noche triste”, de don Samuel Castriota y don Pascual Contursi, el primer tango que grababa Carlos Romualdo. Salieron a la venta 50 mil discos y se vendieron casi todos, a 8 mil pesos la unidad.
El año de 1917 se considera por los argentinos como la fecha de nacimiento del tango para el mundo, logrando evolucionar de los garitos en los arrabales a los cafés, salones y teatros más importantes de Buenos Aires.
Pero nació a golpes, como todo lo que nace del pueblo y la pobreza…Los críticos y los “puristas” descalificó “Mi Noche Triste” como una “caricatura de la música y la literatura, de origen bastardo y sucio”.
Pero el tango, como buen hijo del pueblo, no se rendía con el primer golpe, y en 1918 se presenta el sainete “Los dientes del perro”, por la compañía de Muiño-Alippi, el incluía una escena en la que la actriz doña Manolita Poli cantaba “Mi noche triste”.
La ovación fue de pie y por varios minutos, por lo que los discos de Carlos Romualdo, debieron ser reproducidos en mayor cantidad para cubrir la demanda masiva.
Carlos Romualdo graba otro tango, “A fuego lento”, también de Contursi, y para 1919 añadió otro en su repertorio de 13 canciones…pero en 1922 de los 21 canciones que grabó, 12 eran tangos.
En 1923 Carlos Romualdo estrena el tango “Mano a mano” (“Rechiflado en mi tristeza, hoy te evoco y veo que haz sido, en mi pobre vida paria, sólo una buena mujer…”), con letra de don Celedonio Flores, poeta descubierto por Carlos en 1920, del que ya había grabado “Margot”.
“Mano a mano” fue el batacazo, la marca, el parteaguas de la carrera de Carlos Romualdo como referente del tango argentino.
En 1923 grabaría 21 tangos de “El Negro Cele”, entre ellos “El bulín de la calle Ayacucho”, “Malevito”, “Viejo smoking”, “Mala entraña”, “Canchero” y “Pan”…nacionalizándose argentino ese mismo año.
En 1921 la estrella de Hollywood, el actor italiano don Rodolfo Valentino, llevaría al tango a niveles estratosféricos, apareciendo como un gaucho, causando sensación mundial bailándolo en el film ” Los 4 jinetes del Apocalipsis”.
En diciembre de 1923, Carlos Romualdo y Razzetto cantaban en el Teatro Apolo de Madrid (España), por 40 funciones seguidas.
En setiembre de 1925, una lesión de laringe de Razzano, obliga a Carlos Romualdo a seguir su carrera como solista.
Volvió a realizar giras por Europa: en España (1925/1926 y 1927) donde en Barcelona fue prácticamente un semidios obligando a extender su gira de 10 días a 2 meses y luego en Francia (1928/1929).
Estando en Barcelona Gardel grabó varios temas para el sello Odeón utilizando por primera vez la grabación eléctrica con micrófono (antes se usaba bocina captora), forma que no abandonó desde ese momento.
Entre 1926 a 1927 grabó más de 100 temas, entre ellos “Siga el corso” de don Anselmo Aieta y don Francisco García Jiménez, la 1ª versión de “Caminito”, “A media luz” y “Tiempos viejos” de don Francisco Canaro y don Manuel Romero.
En 1927 Carlos Romualdo le compra a su madre, doña Bertha, su 1ª y única casa propia, ubicada en la calle Bermejo (luego Jean Jaurés) 735, sencilla en el corazón de su barrio, el Abasto.
En una breve estadía en Buenos Aires, en su 2ª gira a Europa, grabó varios discos con el éxito “Esta noche me emborracho”, de un joven don José Santos Discépolo.
En abril de 1929, Carlos Romualdo actuó en los teatros Empire y Paramount, así como en las ciudades de Cannes (Costa Azul, Francia) y Montecarlo, siendo el punto más alto la invitación a participar del distinguido evento benéfico Bal des Petit Lits Blancs en la Ópera de París.
Entre su repertorio estuvieron los tangos “Adiós muchachos” y “El carretero”, de don Arturo de Nava, que Carlos interpretaba con silbidos, como si él mismo estuviera arreando los bueyes de la carreta.
La Navidad de 1929, Carlos Romualdo salía en una crónica del más importante diario francés, Le Figaro, que lo describía: “se tiene la impresión que ejerce una suerte de encanto magnético sobre el público”.
Retorna a Argentina en junio de 1929, y en setiembre de 1930 se produjo un golpe de Estado cívico-militar en que es derrocado el presidente don Hipólito Yrigoyen, en una sarta de cuartelazos que no se detendrían en dicho país hasta 1983.
En 1930 Carlos Romualdo difunde su voz esta vez a través del cine, protagonizando 15 cortometrajes musicales , cada uno sobre una canción, con dirección de don Eduardo Morera y producción de don Federico Valle, filmados en Buenos Aires entre octubre y noviembre de 1930 y estrenados en mayo de 1931 en el cine Astral de la calle Corrientes.
En enero de 1931 Carlos Romualdo sale de gira de nuevo a Francia…
En mayo de 1931, firma con la productora americana Paramount, el contrato para protagonizar su primer largometraje “Las luces de Buenos Aires”, estrenada en dicha ciudad, en setiembre de 1931.
A éste le siguieron “Espérame”; “Melodía de arrabal” y “La casa es seria” en 1932, estrenadas entre abril y octubre de 1933 en Buenos Aires.
En setiembre de 1932, Carlos Romualdo conoció en la radio a don Hugo Mariani, un uruguayo residente en Nueva York, donde había creado y dirigía la Orquesta Sinfónica de la National Broadcasting Corporation (NBC), que tenía incluso un programa llamado “El tango romántico”.
Mariani le propuso ir a Nueva York para cantar por la NBC, en noviembre de 1933 Carlos Romualdo parte de nuevo hacia Europa en el barco Conte Biancamano, antes de ir a EEUU y acompañado por el pianista don Alberto Castellanos debuta en la radio americana por la NBC de Nueva York, el 30 de diciembre de aquel año.
Sus audiciones fueron un éxito en la entonces pequeña comunidad latina de Nueva York (500 mil personas)…
En 1934 Carlos Romualdo filma 2 películas: “Cuesta abajo” y “El tango en Broadway”, la 1ª un éxito continental…
La Paramount decidió filmar 2 películas más en 1935, con Carlos Romualdo.
“El día que me quieras” se filmó en enero y “Tango Bar”, en febrero de 1935, donde se estrenó el tango “Por una cabeza” de don Alfredo Le Pera…
Terminada la filmación de “Tango Bar” Carlos Romualdo inició una gira por varios países iberoamericanos, llevando en su equipo a un chiquillo, hijo de un inmigrante argentino en Nueva York, quien tocaba el bandoneón y le ayudó como traductor en EEUU, llamado don Ástor Piazzola, quien revolucionaría el tango 40 años después…
En marzo de 1935 Carlos Romualdo salió de Nueva York hacia Puerto Rico, Venezuela, Aruba, Curazao, Colombia, Panamá, Cuba y México.
El 2 de junio, Carlos llega a Colombia, desembarcando en el terminal marítimo de Barranquilla.
El diario El Tiempo de Bogotá, al anunciar el arribo del “Jilguero de las Pampas” decía que “la llegada del cantante argentino saturó a Barranquilla, que está viviendo a ritmo de tango”.
Nuevamente el afecto popular se expresaba en multitudes que lo seguían a todos lados, para abrazarlo y besarlo, con escenas de delirio colectivo que obligó una vez más a que intervinieran las fuerzas policiales.
En Medellín, un empresario local le dijo: “Qué desagradable deber ser para un artista tener que soportar todo ésto…”.
“No es así. Yo me siento feliz y satisfecho con el homenaje del pueblo, porque es mi pueblo que sufre y ríe conmigo y me aplaude, el pueblo que ha formado mi pedestal, mi prestigio y mi gloria…”, respondió Carlos Romualdo, quien realizó presentaciones en Barranquilla, Cartagena, Medellín y Bogotá.
El 24 de junio de 1935, don Carlos Romualdo Gardel y sus acompañantes debían continuar la gira en Cali, abordando un trimotor Ford, avión piloteado por don Ernesto Samper Mendoza, propietario de la empresa Saco, quien partiendo del Aeródromo “Las Playas” de Medellín (Colombia), pierde el control y se estrella contra otra nave de la empresa alemana SCADTA, que esperaba su turno para despegar.
El “Zorzal Criollo” muere junto a otros 16 tripulantes…
Las causas del accidente nunca fueron establecidas con claridad.
Carlos Romualdo fue enterrado primero en Medellín, pero luego don Armando Defino (su albacea) logró la repatriación del cuerpo, debiendo trasladar el féretro que contenía sus restos mortales por un largo recorrido que incluyó viajes en lomo de burro, carreta, tren y barco.
Su cuerpo recorrió Colombia, Panamá, se lo veló en EEUU, y llegó finalmente a la Argentina en barco hacia 1936.
Después de un multitudinario funeral en el Estadio Luna Park, el cortejo cubrió todo lo largo de la avenida Corrientes hasta el Cementerio de la Chacarita de Buenos Aires, donde permanece junto a su madre, doña Bertha Gardel.

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