En el umbral entre la vida y la eternidad, Juan Ramón Jiménez nos regala una visión serena del adiós en El viaje definitivo, un poema donde la naturaleza permanece viva mientras el alma se despide en silencio. Con un lenguaje delicado y profundamente simbólico, el autor nos invita a reflexionar sobre la muerte, la memoria y la persistencia de lo simple. Esta obra es un canto íntimo a la inmortalidad del espíritu en medio de lo cotidiano y eterno.
El CANDELABRO.ILUMINANDO MENTES

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El viaje definitivo
… Y yo me iré. Y se quedarán los pájaros
cantando;
y se quedará mi huerto, con su verde árbol,
y con su pozo blanco.
Todas las tardes, el cielo será azul y plácido;
y tocarán, como esta tarde están tocando,
las campanas del campanario.
Se morirán aquellos que me amaron;
y el pueblo se hará nuevo cada año;
y en el rincón aquel de mi huerto florido y encalado,
mi espíritu errará nostálgico…
Y yo me iré; y estaré solo, sin hogar, sin árbol
verde, sin pozo blanco,
sin cielo azul y plácido…
Y se quedarán los pájaros cantando. Juan Ramón Jiménez
El Candelabro.Iluminando Mentes
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