El vuelo 123 de Japan Airlines fue un vuelo comercial entre el Aeropuerto Internacional de Haneda, en Tokio, y el aeropuerto Internacional de Osaka, en Itami Hyogo. El 12 de agosto de 1985 el Boeing 747-SR46 que cubría esa ruta, registrado como el JA8119, colisionó en lo alto del monte Takamagahara, en la prefectura de Gunma, a 100 km de Tokio.

𝗧𝗼𝗱𝗼 𝗙𝗮𝗹𝗹𝗼
El 12 de agosto de 1985 tuvo lugar el accidente aéreo más grave de la historia con un único avión involucrado. El vuelo 123 de Japan Airlines despegó del Aeropuerto Internacional de Haneda, Tokio para dirigirse al Aeropuerto Internacional de Osaka. El Boeing 747SR registrado como JA8119 nunca llegó a destino, ya que el avión se estrelló 44 minutos después del despegue. El vuelo despegó a las 18:12 horas y planeaba sobrevolar la bahía de Tokio para luego girar a la derecha y conseguir la ruta en línea recta hacia su destino.
Sin embargo, tras doce minutos desde su despegue mientras la aeronave alcanzaba altitud crucero, el mamparo de presión trasero falló, los comandantes perdieron el control del estabilizador vertical y fragmentos de la aeronave comenzaron a desprenderse. La cabina se despresurizó y las mascarillas cayeron, pero las cuatro líneas hidráulicas del Boeing 747 ya estaban severamente dañadas.
Tras percibir el desperfecto, los pilotos contactaron a la torre de control en Tokio que los habilitó para aterrizar de emergencia, pero el control de la aeronave ya era imposible y tras intentar direccionarse nuevamente a Haneda, ciudad de la cual habían partido, los comandantes pierden el completo control del Boeing y comienzan a descender en un ciclo fugoide, elevándose y descendiendo, reacción típica en accidentes de aeronaves con sus controles averiados.
Tras descender 4.100 metros los pilotos reportaron que era imposible controlarlo y a las 18:56 horas desapareció de los radares tras un vertiginoso descenso. Cerca de treinta minutos transcurrieron desde el fallo del mamparo trasero hasta el momento del impacto. Muchas cartas de despedida se encontraron entre los restos de la aeronave, por lo que se evidencia que los pasajeros fueron conscientes de lo que estaba ocurriendo.
Los 15 miembros de la tripulación y 505 de los 509 pasajeros murieron en total 520 muertos. Las cuatro mujeres supervivientes fueron localizadas juntas en la parte trasera del avión: Yumi Ochiai , una azafata de JAL fuera de servicio, de 25 años de edad, que estaba atrapada entre los asientos; Hiroko Yoshizaki, una mujer de 34 años, y su hija de 8 años, de nombre Mikiko, quienes estaban atrapadas en una sección intacta del fuselaje; y una chica de 12 años llamada Keiko Kawakami quien fue hallada sentada en la rama alta de un árbol.
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