En el ecléctico tapiz de la historia, emerge la figura fascinante de Marie Russak, una mujer cuyo destino resonó en las notas de la ópera, los planos arquitectónicos y los misterios esotéricos. Nacida en Four Corners, California, en 1865, Marie no solo cautivó al mundo con su voz soprano en los escenarios de Verdi y Puccini, sino que también tejió su camino hacia el corazón de la teosofía y la masonería. Su vida, cual sinfonía en constante evolución, la llevó desde los salones de la alta sociedad operística hasta las enseñanzas ocultas de la Sociedad Teosófica, y finalmente, a la creación de utopías arquitectónicas en la soleada Los Ángeles. Adentrémonos en el telón de su vida, donde la música, el misticismo y la maestría arquitectónica convergen en una historia que va más allá de las notas y los ladrillos.



Marie Russak: una vida entre el arte y el misterio


Marie Russak fue una mujer polifacética que destacó en el mundo de la ópera y la arquitectura, pero que también se dedicó al estudio y la difusión de las corrientes esotéricas y teosóficas. Su vida fue una búsqueda constante de la belleza, la verdad y la sabiduría.


Infancia y formación musical


Marie Russak nació el 7 de octubre de 1865 en Four Corners, una pequeña localidad del condado de Butte, en el norte de California. Era hija del juez Allyn Mather Barnard y de Sarah Ann McIntosh. Desde niña mostró un gran talento para el canto, que fue alentado por su familia y sus profesores. Estudió música en el Mills College de Oakland, donde se graduó con honores. Su voz soprano llamó la atención de la famosa cantante Adelina Patti, quien le aconsejó que se dedicara a la ópera.

Marie siguió su consejo y viajó a Europa para perfeccionar su técnica vocal. Allí actuó en varias compañías de ópera italianas, francesas y alemanas, bajo el nombre artístico de Marie Barna. Su repertorio incluía obras de Verdi, Puccini, Wagner y Mozart, entre otros. También se presentó en Nueva York y Boston, donde recibió elogios de la crítica y el público.


Matrimonios y cambio de rumbo


En 1892, Marie contrajo matrimonio con Justin Harvey Smith, un editor y escritor que más tarde ganaría el Premio Pulitzer por su obra sobre la guerra mexicano-estadounidense. Sin embargo, el matrimonio duró poco y se divorciaron en 1895. Siete años después, Marie volvió a casarse, esta vez con Frank Russak, un productor de ópera y banquero. Con él se trasladó a París en 1901, donde continuó su carrera musical. Pero este matrimonio tampoco fue feliz y terminó en divorcio en 1906.

Fue entonces cuando Marie decidió cambiar radicalmente su vida. Se sintió atraída por las ideas de la Sociedad Teosófica, una organización fundada por Helena Blavatsky que pretendía divulgar una síntesis de las religiones orientales y occidentales, basada en el conocimiento oculto de los maestros ascendidos. Marie se afilió a la sociedad en 1898 y pronto se convirtió en una ferviente seguidora.


Viaje a la India y encuentro con Annie Besant


En 1906, Marie tuvo la oportunidad de conocer al presidente fundador de la Sociedad Teosófica, el coronel Henry Steel Olcott, quien estaba de visita en Londres. Olcott quedó impresionado por la inteligencia y la devoción de Marie y le ofreció ser su secretaria personal. Marie aceptó sin dudarlo y renunció a su carrera como cantante. Incluso rechazó una invitación de Cosima Wagner para participar en el Festival de Bayreuth.

Marie acompañó a Olcott en su viaje a la India, donde estaba la sede central de la Sociedad Teosófica. Durante el trayecto, Olcott sufrió un grave accidente del que nunca se recuperaría. Marie estuvo a su lado hasta su muerte, ocurrida el 17 de febrero de 1907. Según ella misma relató, en sus últimos momentos Olcott recibió la visita espiritual de los maestros ascendidos que le habían inspirado su obra.

Tras el fallecimiento de Olcott, Marie se quedó en la India durante cuatro años más, trabajando como secretaria de Annie Besant, quien había sido elegida como nueva presidenta de la Sociedad Teosófica. Besant era una escritora, activista social y política británica que había abrazado el teosofismo tras una crisis personal. Con ella, Marie compartió no solo las tareas administrativas sino también las inquietudes espirituales.


Actividades rosacruces y masónicas


Marie se interesó especialmente por la corriente rosacruz, una tradición esotérica que se remonta al siglo XVII y que se basa en la alquimia, la astrología y la cábala. En 1912, junto con Besant, fundó la Orden del Templo de la Cruz Rosada, una organización que pretendía ser una rama de la Sociedad Teosófica dedicada al estudio y la práctica de los rituales rosacruces. Marie adoptó el nombre simbólico de Helios y ocupó el cargo de gran secretaria de la orden.

Otra de las actividades que Marie realizó en la India fue la de la masonería. La Sociedad Teosófica tenía una estrecha relación con la masonería mixta o co-masónica, que admitía tanto a hombres como a mujeres en sus logias. Marie se inició en la masonería en 1908 y pronto alcanzó altos grados. Fue una de las fundadoras de la Logia Humanidad, que trabajaba bajo los auspicios del Derecho Humano Internacional, una obediencia masónica de origen francés.


Regreso a Estados Unidos y fundación de Krotona


En 1912, Marie regresó a Estados Unidos junto con su tercer esposo, Henry Hotchener, un inversor y promotor inmobiliario que también era teósofo y masón. Se establecieron en Los Ángeles, donde participaron en la fundación de Krotona, una colonia teosófica situada cerca de Hollywood. Krotona era un proyecto ambicioso que pretendía crear una comunidad utópica basada en los principios de la fraternidad, la cultura y el servicio.

Marie desempeñó un papel importante en el diseño y la construcción de Krotona. Su formación musical le había dado un sentido estético refinado, que aplicó a la arquitectura. Sus diseños se inspiraban en los estilos morisco y misión, con elementos orientales y esotéricos. Algunas de las casas que construyó para los teósofos eran verdaderas obras de arte, como la que se encuentra en el 6106 Temple Hill Drive.


Vida en Hollywood y obra arquitectónica


Una de las casas más famosas que diseñó Marie fue Moorcrest, una mansión que combinaba el estilo morisco con el art nouveau. Moorcrest fue alquilada por Charlie Chaplin antes de su venta en 1925 a los padres de Mary Astor, una actriz de cine mudo. La casa pasó por varios propietarios y sufrió un deterioro progresivo hasta que fue restaurada por unos nuevos dueños en 2006. En 2014 fue comprada por los actores Joanna Newsom y Andy Samberg.

Marie no solo se dedicó a la arquitectura para los teósofos, sino que también realizó proyectos para otras personas e instituciones. Por ejemplo, diseñó el edificio del Instituto Vedanta de Hollywood, una organización dedicada al estudio y la difusión del hinduismo. También colaboró con otros arquitectos como Frank Lloyd Wright y Rudolph Schindler.


Últimos años y fallecimiento


Marie continuó su labor teosófica hasta el final de sus días. Fue una conferenciante internacional y una escritora prolífica. Publicó varios libros y artículos sobre temas esotéricos, teosóficos y masónicos. Entre sus obras se encuentran The Inner Radiance (1917), The Temple of the Rosy Cross (1920) y The Builders of the New Dawn (1931).

También mantuvo contacto con otras organizaciones esotéricas, como la Antigua y Mística Orden Rosae Crucis (AMORC), fundada por Harvey Spencer Lewis en 1915. Marie le transmitió parte del conocimiento rosacruz que había adquirido y le ayudó a elaborar algunos rituales.

Marie Russak falleció el 4 de marzo de 1945 en Hollywood, a los 79 años de edad. Su esposo Henry Hotchener le sobrevivió hasta 1959. Ambos fueron enterrados en el cementerio Forest Lawn Memorial Park de Glendale.


Conclusión


En el firmamento del legado esotérico y artístico, Marie Russak destaca como una constelación única que fusionó la armonía de la ópera con las líneas místicas de la arquitectura. Su vida fue una sinfonía que resonó desde los escenarios europeos hasta los pasillos secretos de la Sociedad Teosófica, donde su búsqueda incansable de verdad y belleza la llevó a convertirse en una figura central. Marie no solo dejó una impronta indeleble en la ópera y la arquitectura esotérica, sino que también trascendió las fronteras convencionales al abrazar la masonería y la corriente rosacruz. A través de su colaboración con figuras prominentes como Annie Besant, su legado se entrelazó con las redes esotéricas del siglo XX, dejando un impacto que trasciende el tiempo y el espacio.

Su regreso a Estados Unidos marcó el capítulo final de su vida activa, pero no disminuyó su llama interior. La fundación de Krotona, con su esposo Henry Hotchener, se erigió como un monumento tangible a sus ideales teosóficos. Cada línea arquitectónica de esta utopía en Los Ángeles contaba la historia de una mujer que no solo cantó arias de ópera, sino que también compuso su sinfonía personal de espiritualidad y fraternidad universal. La influencia de Marie se extendió más allá de los límites de su tiempo, y sus diseños arquitectónicos, como la icónica Moorcrest, siguen siendo testigos de su capacidad para fusionar lo terrenal y lo espiritual.

En los últimos compases de su vida, Marie Russak, rebosante de sabiduría teosófica, se convirtió en una conferenciante y autora prolífica, compartiendo su conocimiento con aquellos dispuestos a escuchar. Su legado se refleja en sus escritos, en las estructuras que aún se yerguen como monumentos a su visión y en la continuidad de las enseñanzas que transmitió a generaciones posteriores. En la quietud de su reposo en el cementerio Forest Lawn Memorial Park de Glendale, su espíritu vive en la vibración de cada nota de sus actuaciones pasadas y en la imponente presencia de las estructuras que diseñó. Marie Russak, la artista esotérica, la soprano visionaria, continúa su melodía en la sinfonía eterna del conocimiento y la búsqueda espiritual.



El CANDELABRO. ILUMINANDO MENTES


Descubre más desde REVISTA LITERARIA EL CANDELABRO

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.