En el rincón de la historia científica, donde la innovación y la dedicación convergen, destaca la figura visionaria de Mary Engle Pennington. Nacida en 1872 en Nashville, Tennessee, su vida se entreteje con la química, la seguridad alimentaria y la revolución en la conservación de alimentos. Desde desafiar las normas académicas al convertirse en la primera mujer en obtener un doctorado en química por la Universidad de Pensilvania hasta liderar el recién creado Laboratorio de Investigación de Alimentos del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos, Pennington dejó una huella imborrable. Su legado se extiende desde la mejora de las condiciones sanitarias en la producción de alimentos hasta su incansable contribución a la refrigeración doméstica. Esta es la historia de una mente brillante que no solo desafiaba las expectativas de su época, sino que también forjó caminos cruciales para la seguridad y calidad de los alimentos que consumimos hoy en día.

“Innovaciones Científicas de Mary Engle Pennington: Desde la Química hasta la Refrigeración”
Mary Engle Pennington nació en Nashville, Tennessee, el 8 de octubre de 1872. Su familia se mudó a Filadelfia cuando era muy pequeña, para estar cerca de los parientes cuáqueros de su madre. Desde joven, Mary mostró un gran interés por la química y las ciencias naturales. Ingresó en la Universidad de Pensilvania en 1890, donde cursó estudios de química con asignaturas optativas de botánica y zoología. A pesar de completar los requisitos para obtener el título de bachiller en ciencias, solo recibió un certificado de competencia, ya que la universidad no otorgaba grados a las mujeres en esa época. No obstante, Mary no se desanimó y siguió estudiando hasta obtener el doctorado en química en 1895, con una tesis sobre los derivados del columbio y el tantalio. Fue la primera mujer en recibir un doctorado en química por la Universidad de Pensilvania¹.
Después de obtener el doctorado, Mary continuó su formación académica como becaria universitaria en botánica en la misma universidad, y como becaria en química fisiológica en la Universidad de Yale, donde investigó con los prestigiosos científicos Lafayette Mendel y Russell Chittenden. En 1898, fundó el Laboratorio Clínico de Filadelfia, y ese mismo año aceptó un puesto como directora del Laboratorio Clínico del Women’s Medical College of Pennsilvania, una institución dedicada a la educación médica de las mujeres. Además, trabajó como investigadora en el departamento de higiene de la Universidad de Pensilvania y como bacterióloga para la Oficina de Salud de Filadelfia. En esta última función, contribuyó a mejorar los estándares sanitarios para el manejo de la leche y los productos lácteos, un tema que le interesaba desde su infancia, cuando ayudaba a su padre a hacer helados².
En 1905, Mary inició su carrera en el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos como química bacteriológica. Su director en la Oficina de Química, Harvey W. Wiley, la alentó a solicitar el cargo de jefa del recién creado Laboratorio de Investigación de Alimentos, que se había establecido para hacer cumplir la Ley de Alimentos y Medicamentos Puros de 1906. Mary aceptó el cargo en 1907, convirtiéndose en la primera mujer en dirigir un laboratorio federal. Uno de sus principales logros fue el desarrollo de normas para el procesamiento seguro de pollos criados para el consumo humano, lo que redujo significativamente las enfermedades transmitidas por los alimentos. También lideró una investigación sobre el diseño de vagones refrigerados para el transporte ferroviario de alimentos perecederos, como carne, frutas y verduras. Gracias a sus innovaciones técnicas y científicas, se mejoraron las condiciones de conservación y distribución de los alimentos frescos, especialmente en las zonas industrializadas del país. Durante la Primera Guerra Mundial, Mary sirvió en la Administración de Alimentos de Guerra de Herbert Hoover, donde supervisó el suministro y almacenamiento de alimentos para las tropas estadounidenses y sus aliados.
En 1923, Mary dejó el servicio público y fundó la Oficina de Refrigeración Doméstica, una empresa dedicada a ofrecer asesoramiento y educación sobre la refrigeración doméstica y comercial. Escribió varios libros y folletos sobre alimentación, higiene y refrigeración, como The Home Refrigerator (1923), The Frozen Food Book (1945) o The Story of Food Preservation (1951). También fue miembro activo de varias organizaciones científicas y profesionales, como la American Chemical Society, la American Association for the Advancement of Science o la American Society of Heating and Ventilating Engineers. Recibió numerosos reconocimientos por su labor científica e inventiva, como la Medalla Garvan-Olin (1940), el Premio John Scott (1941) o el Premio Lamme (1952). Además, fue incluida en el Salón Nacional de la Fama de las Mujeres (2002), el Salón de la Fama de ASHRAE (2003) y el Salón de la Fama Nacional de los Inventores (2018).
Mary Engle Pennington falleció en Nueva York el 27 de diciembre de 1952, a los 80 años de edad. Está enterrada en el cementerio Laurel Hill de Filadelfia. Su legado científico y social sigue vigente hoy en día, ya que sus aportaciones a la química bacteriológica y la ingeniería de refrigeración han contribuido a mejorar la calidad y seguridad de los alimentos, así como la salud pública y el bienestar de las personas.
El CANDELABRO. ILUMINANDO MENTES
Descubre más desde REVISTA LITERARIA EL CANDELABRO
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

