Entre las figuras olvidadas de la filosofía del lenguaje, Victoria Welby ocupa un lugar singular. Sin formación universitaria, desarrolló la significs, una propuesta que buscaba comprender cómo las palabras adquieren sentido según el contexto, la interpretación y sus consecuencias. Su pensamiento dialogó con Charles Sanders Peirce y anticipó cuestiones que siguen vigentes en la semiótica contemporánea. ¿Por qué quedó relegada durante décadas? ¿Qué puede enseñarnos hoy sobre el poder de las palabras?


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Victoria Welby y la significs: la invención de un estudio del sentido


Hay en la historia de las ideas pensadores que tardan décadas en encontrar el lugar que les corresponde. Victoria Welby es uno de los casos más llamativos. Fue una mujer de la alta sociedad victoriana, sin formación universitaria, que dedicó buena parte de su vida adulta a una pregunta que parecía demasiado sencilla para ser filosófica: qué ocurre cuando alguien dice algo y otro lo entiende. Llamó a su respuesta significs, un término que ella misma acuñó y que hoy reconocen los especialistas en semiótica y filosofía del lenguaje, aunque pocos lectores lo conozcan. Su obra no se perdió del todo, pero estuvo durante mucho tiempo al margen de la academia, y su recuperación todavía está en curso. Por eso conviene plantearse dos preguntas a la vez: qué propuso Welby y por qué tuvo tan poca fortuna en su tiempo.


Un contexto de palabras en crisis


La Inglaterra en la que Welby escribió era un país obsesionado con el lenguaje. En las últimas décadas del siglo XIX, la filología comparada, la lingüística histórica y la psicología empezaban a disputar a la filosofía el estudio del significado. Al mismo tiempo, el auge del empirismo, la expansión de la educación pública y el crecimiento de la prensa multiplicaban los conflictos sobre qué significan las palabras en la vida pública: la moral, la religión, la política social, la ciencia. Un mismo término podía tener sentidos muy distintos según quien lo usara, y esa ambigüedad preocupaba tanto a pensadores como a reformadores.

En Francia, el término sémantique empezaba a abrirse paso en la lingüística (Michel Bréal lo popularizó hacia 1897), mientras que en Estados Unidos Charles Sanders Peirce desarrollaba su teoría de los signos. Welby leyó parte de este debate desde fuera del sistema universitario, y su propuesta debe entenderse como una respuesta independiente a una preocupación compartida por muchos de sus contemporáneos.


Orígenes y formación


Victoria Alexandrina Maria Louisa Stuart-Wortley, nacida en Londres el 27 de abril de 1837 y muerta el 29 de marzo de 1912, pertenecía a una familia de la aristocracia británica. Su padre fue el Hon. Charles Stuart-Wortley-Mackenzie y su madre, Lady Emmeline Stuart-Wortley. Antes de su matrimonio, en 1863, con Sir William Earle Welby-Gregory, sirvió durante dos años como maid of honour en la corte de la reina Victoria. Esa experiencia cortesana la puso en contacto con un mundo en el que el lenguaje funcionaba como instrumento de poder, de protocolo y de exclusión, algo que sin duda marcó su interés posterior por los matices del sentido.

Welby tuvo poca educación formal. Cuando sus hijos crecieron y dejaron la casa, emprendió una autoeducación intensa, una trayectoria que la sitúa entre las pensadoras autodidactas de su siglo. Además de filósofa del lenguaje, fue música y acuarelista, y participó en iniciativas públicas de índole social. Esta combinación de formación desigual y actividad múltiple ayuda a entender tanto su originalidad como su marginalidad: no tenía cátedra, ni discípulos institucionales, ni una red académica que defendiera sus textos.


Primeros escritos y el nacimiento de una pregunta


Antes de llegar a la significs, Welby publicó obras que anticipan sus preocupaciones. Links and Clues (1881) apareció bajo el seudónimo «Vita» y reúne reflexiones que ya apuntan hacia el problema del sentido. En los años noventa, su producción se volvió más filosófica. Publicó en la revista Mind, uno de los órganos más prestigiosos de la filosofía británica, los artículos «Sense, meaning and interpretation», en 1896, y en The Monist el ensayo «Meaning and metaphor» (1893). En 1897 apareció Grains of Sense, un volumen de aforismos y reflexiones breves.

Lo que une estos textos es una insatisfacción con la manera en que el lenguaje se estudiaba. Para Welby, la filosofía trataba el significado como algo fijo, asociado a palabras aisladas o a definiciones abstractas, cuando en la práctica el sentido de una expresión dependía de quién la pronunciaba, a quién iba dirigida, en qué situación y con qué consecuencias. Su pregunta no era solo qué significan las palabras, sino cómo se produce el significado en el uso y qué efectos tiene sobre la acción humana.


La invención de un nombre


Welby necesitaba un término para designar su enfoque, y el proceso de elección resulta revelador. Según los estudiosos, la primera opción fue «sensifics», que pronto abandonó. Finalmente adoptó «significs», una palabra que, según ella, señalaba con precisión el objeto de su interés y evitaba las connotaciones de otras disciplinas. Prefería «significs» a «semiótica» y «semántica» porque, en su opinión, esos términos estaban cargados de supuestos teóricos, mientras que el suyo apuntaba a un ámbito que otros enfoques lingüísticos habían tendido a ignorar.

Esta elección terminológica no es un detalle menor. Welby quería una disciplina que estudiara el significado en su dimensión práctica y valorativa, no solo en su dimensión lógica o gramatical. De ahí su insistencia en distinguir entre tres niveles que los comentaristas han llamado a menudo sentido, significado y significación. El sentido sería el valor inmediato o la intención de una expresión, el significado su contenido más estable en un contexto dado, y la significación su alcance: lo que la expresión implica para quien la recibe y para la acción que puede desencadenar. Esta arquitectura triádica la acercó, según algunos intérpretes, al pensamiento de Peirce, aunque el paralelismo debe tratarse con cautela.

Susan Petrilli, la estudiosa que más ha trabajado en la obra de Welby, ha insistido en un concepto propio de la autora, el de mother sense (sentido madre), que aparece en el núcleo de su teoría del significado. Petrilli sostiene que este concepto explica la base de la significs y sus implicaciones para la lógica, la ética y la pedagogía. La interpretación es debatida, pero muestra hasta qué punto la teoría de Welby no se limitaba a la semántica: también tenía consecuencias éticas y sociales, algo que los lectores posteriores han subrayado, en parte, por el interés en su dimensión feminista y en lo que se llamaba entonces «la cuestión de la mujer».


What Is Meaning? y el encuentro con Peirce


El libro que consolidó la reputación de Welby fue What Is Meaning? Studies in the Development of Significance (1903). Su recepción fue decisiva porque la revista The Nation encargó la reseña a Charles Sanders Peirce, el fundador del pragmatismo, quien la comentó con simpatía. Esa reseña dio origen a una correspondencia de ocho años entre ambos, un intercambio que se conserva y que constituye hoy una de las fuentes principales para estudiar la significs.

La relación intelectual fue asimétrica, y en esto conviene ser precisos. La mayor parte de la correspondencia consiste en Peirce desarrollando su teoría de los signos, mientras Welby responde, pregunta y en ocasiones confiesa que lo encuentra difícil de seguir. Esa dificultad no se debía solo a la complejidad de Peirce: Welby trabajaba desde una tradición distinta, más ligada a la experiencia cotidiana del lenguaje que a la lógica formal. Aun así, Welby tuvo un papel activo. Hizo circular copias de algunas cartas de Peirce entre pensadores británicos, contribuyendo a dar a conocer su obra en Inglaterra, un dato que los historiadores suelen destacar cuando se estudia la difusión del pragmatismo fuera de Estados Unidos.

La correspondencia se publicó por primera vez en 1977 bajo la edición de Charles S. Hardwick, con la ayuda de James Cook, en la Indiana University Press, y después se reeditó en 2001 en la Texas Tech University Press. Antes, parte del material había llegado al público a través de The Meaning of Meaning de Ogden y Richards y del volumen Collected Papers de Peirce. Hay también un dato biográfico de interés: según las fuentes, Welby visitó en 1903 a un grupo de pensadores italianos con los que mantenía contacto, lo que indica que sus lazos intelectuales iban más allá del intercambio epistolar.


Significs and Language y la enciclopedia


En 1911 Welby publicó Significs and Language. The Articulate Form of Our Expressive and Interpretative Resources, su último libro. Ese mismo año escribió para la Encyclopaedia Britannica el artículo «Significs», en el que presentaba de forma sistemática el nombre y el programa de la disciplina. El libro es una exposición madura de sus ideas, con una insistencia en la interpretación como proceso activo y en la necesidad de traducir entre lenguajes y contextos para comprender el sentido. La edición de 1985 que preparó H. Walter Schmitz, con una introducción que se ha convertido en referencia, es la reimpresión más accesible del texto.

Conviene subrayar el peso que Welby daba a la traducción. Para ella, comprender no era descodificar un mensaje fijo, sino reconstruir un sentido en otro marco de referencia. Esta idea anticipa debates que después ocuparon a la semántica, a la hermenéutica y a la teoría de la traducción, aunque no hay pruebas de que estos autores la conocieran directamente.


Un círculo intelectual disperso


La influencia de Welby no se limitó a Peirce. Su correspondencia y sus artículos la pusieron en contacto con filósofos y lógicos italianos, como Giovanni Vailati, con quien se ha estudiado una alianza intelectual centrada en la crítica del lenguaje, y Mario Calderoni, cuyo nombre aparece entre sus interlocutores. Susan Petrilli ha dedicado capítulos enteros a esta red, que muestra una vertiente menos conocida del pensamiento de Welby: su papel como nodo entre tradiciones distintas.

En Gran Bretaña, Welby discutió con F. H. Bradley y con Bertrand Russell, dos figuras muy distintas de la filosofía de su tiempo. En 1901 publicó en Mind un texto de respuesta y en el mismo volumen apareció una réplica del sociólogo Ferdinand Tönnies, lo que muestra que su obra provocaba debate en las revistas especializadas. Pero la discusión no siempre fue cordial. Welby se quejaba de que sus ideas eran recibidas con condescendencia, y algunos de sus críticos la veían como una aficionada que se movía con soltura en la intuición y con poca precisión conceptual. Esta objeción no es del todo injusta, y forma parte de la interpretación crítica que sus lectores actuales deben tener en cuenta.


El grupo significo holandés


Quizá el capítulo más notable de la recepción de Welby se dio en los Países Bajos. Según la historiografía, su influencia se extendió a un grupo de pensadores en su mayoría holandeses, entre ellos Gerrit Mannoury y Frederik van Eeden, que se reunieron en torno a la significs y la desarrollaron en el terreno de la lógica y la educación. Se ha sostenido que, por esa vía, Welby influyó indirectamente en L. E. J. Brouwer, el fundador del intuicionismo matemático. Esta tesis es sugerente, pero debe tratarse como hipótesis: el vínculo se establece a través de un grupo más que de una relación documentada de influencia directa, y los especialistas no coinciden en su alcance. H. Walter Schmitz, en su estudio sobre el origen del movimiento significo, es uno de los autores que han abordado esta cuestión con más detalle.


El caso Ogden y The Meaning of Meaning


La relación con C. K. Ogden es quizá el episodio más delicado. Ogden comenzó a escribir a Welby en 1910, y sus textos posteriores quedaron muy influidos por las ideas de ella. Cuando Ogden y I. A. Richards publicaron The Meaning of Meaning en 1923, obra que se convirtió en un clásico de la teoría del significado, el reconocimiento a Welby fue escaso. W. Terrence Gordon, en un trabajo recogido en los Essays on Significs, ha estudiado la influencia de Welby sobre Ogden y ha defendido que esta fue mayor de lo que el libro reconoce. Otros investigadores son más prudentes y señalan que la deuda es real pero que resulta difícil medirla con exactitud. Este es un punto en el que la historiografía no ha llegado a un consenso definitivo: hay pruebas de influencia, pero la cuantía del reconocimiento, y el motivo de su omisión, siguen siendo objeto de discusión.


Olvido y redescubrimiento


Tras la muerte de Welby en 1912, su obra fue cayendo en el olvido. Su hija, Mrs. Henry Cust, editó en 1929 Echoes of Larger Life, una selección de la correspondencia temprana, y en 1931 Other Dimensions, con una introducción de L. P. Jacks. Estas ediciones presentaban a Welby sobre todo como una figura espiritual y familiar, lo que contribuyó a relegar su vertiente filosófica. A ello se sumó el hecho de que no tuviera una institución que defendiera sus ideas: no era profesora, no dirigía una escuela y sus trabajos aparecían en revistas generalistas.

El redescubrimiento comenzó con la publicación de la correspondencia con Peirce en 1977, pero fue sobre todo la labor de H. Walter Schmitz la que sentó las bases de la recuperación moderna. Su edición de 1985 de Significs and Language, y la colección Essays on Significs, publicada hacia 1990 con motivo del 150.º aniversario del nacimiento de Welby, reunieron por primera vez a investigadores de varios países en torno a su obra. En estos ensayos aparecen estudios sobre la semántica francesa de finales del XIX, la relación con Peirce, la influencia en Ogden y el paralelismo con Mikhail Bakhtin. Susan Petrilli ha contribuido de forma decisiva a esta recuperación con trabajos sobre la base biológica de la significs (1999), con su libro Victoria Welby and the Science of Signs (2015) y con artículos como «Mother Sense, Language, and Logic» (2017), donde defiende la importancia de Welby como inventora de la significs.


Semioética y ética de la comunicación


En las últimas décadas, la lectura de Welby ha tomado una dirección nueva. Petrilli y otros investigadores han desarrollado lo que llaman semioética, una ética de los signos que atiende a la responsabilidad del sentido: cómo lo que decimos afecta a los demás, cómo interpretamos a los otros y qué tipo de relaciones humanas posibilita la comunicación. Según esta lectura, la significs no es solo una teoría del significado, sino también una reflexión sobre la responsabilidad que implica producirlo. Petrilli ha propuesto que la significs tiene implicaciones relevantes para la ética de la comunicación y las relaciones humanas, un giro que la aleja de la lingüística pura y la acerca a la teoría social.

Esta orientación se ha conectado con el trabajo de Genevieve Vaughan sobre el don y la comunicación, y con la noción de alteridad en la comunicación global. Son lecturas posteriores, legítimas pero diferentes de lo que Welby escribió. Conviene separar lo que la autora dijo de lo que sus intérpretes han construido sobre sus ideas.


Perspectiva crítica


Un ensayo sobre Welby debe preguntarse qué parte de su importancia está demostrada y cuál es fruto de la reconstrucción posterior. Hay varios puntos que conviene examinar.

Primero, la influencia directa sobre Peirce fue limitada. La correspondencia muestra que Welby recibía más de lo que aportaba a la teoría de los signos de Peirce, y que su interés se centraba en el problema del significado en la vida práctica. Hablar de un diálogo en pie de igualdad exagera la relación.

Segundo, el papel de Welby en la génesis de la semiótica moderna es más una cuestión de anticipación que de influencia comprobada. Algunos estudiosos sostienen que sus ideas anticiparon problemas de la semántica y la semiótica contemporáneas, pero otros consideran que esa lectura es retrospectiva: se busca en el pasado lo que hoy nos interesa. La comparación es útil, pero no debe confundirse con una demostración histórica.

Tercero, la acusación de falta de rigor no es infundada. Welby escribía de manera ensayística, con frecuentes metáforas y una terminología que ella misma ajustaba constantemente. Esta flexibilidad tiene valor, pero dificulta la formulación de una teoría sistemática y explica en parte por qué sus contemporáneos la tomaron por una aficionada brillante antes que por una filósofa rigurosa.

Cuarto, el prejuicio de género y de clase probablemente pesó en su marginación. Una mujer aristocrática, sin formación universitaria, que publicaba en revistas especializadas y debatía con filósofos profesionales, enfrentaba obstáculos que no se reconocían como tales en su época. Este factor es hoy uno de los argumentos más sólidos para revisar su lugar en la historia, aunque también debe evitarse convertir su historia en un relato de víctima incomprendida: sus ideas deben juzgarse por lo que contienen.

Quinto, la lectura ética y feminista de la significs es una interpretación contemporánea que tiene apoyo en el texto, pero también responde a intereses actuales. Es legítima como lectura, siempre que se presente como tal.


Lo que la significs nos enseña


El valor de Welby hoy no reside solo en su lugar en la historia de la filosofía del lenguaje. Su pregunta sigue vigente: cómo producimos significado en la conversación cotidiana, en la política, en la educación y en la relación con los demás. Su insistencia en que el sentido depende del contexto, de la intención, de la interpretación y de las consecuencias es una advertencia contra las definiciones cerradas y las falsas certezas sobre lo que dicen las palabras.

Además, su propuesta de estudiar el significado en su dimensión valorativa y práctica resulta sorprendentemente actual. En un tiempo en el que las palabras circulan a gran velocidad y se disputan sus sentidos, la significs ofrece un marco para pensar la responsabilidad de quien habla y de quien interpreta. Que esta idea haya tardado más de un siglo en recibir atención académica dice algo sobre las condiciones en que se produce el conocimiento, y también sobre la necesidad de recuperar voces que quedaron fuera de los canales dominantes.


Conclusión


Victoria Welby no fue una gran sistematizadora ni dejó una escuela duradera, pero su obra plantea una pregunta que la filosofía del lenguaje no ha dejado de formular. Su significs no es un método cerrado sino una manera de mirar el significado como un proceso social, contextual y ético. Su historia muestra cómo una pensadora autodidacta, con una red de correspondencia y de amistades intelectuales, pudo anticipar problemas que después ocuparían a la semántica y la semiótica, y cómo el olvido, el género y la falta de instituciones pueden borrar esas contribuciones durante décadas.

Los estudios de las últimas tres décadas, desde la edición de Schmitz hasta el trabajo de Petrilli, han devuelto a Welby un lugar en el debate. Aun así, su recuperación exige prudencia: hay que distinguir entre lo que ella escribió, lo que sus contemporáneos recibieron, lo que sus sucesores reconstruyeron y lo que nosotros queremos encontrar en ella. Esa distinción, que es una de las lecciones metodológicas de su propia significs, es quizá la forma más justa de leerla.


Bibliografía

Obras de Victoria Welby

Welby, V. (1893). «Meaning and metaphor». The Monist, 3, 510–525.

Welby, V. (1896). «Sense, meaning, and interpretation I». Mind, 5, 24–37.

Welby, V. (1896). «Sense, meaning, and interpretation II». Mind, 5, 186–202.

Welby, V. (1897). Grains of Sense. London: J. M. Dent.

Welby, V. (1903). What Is Meaning? Studies in the Development of Significance. London: Macmillan.

Welby, V. (1907). «Time as Derivative».

Welby, V. (1911). Significs and Language. The Articulate Form of Our Expressive and Interpretative Resources. London: Macmillan.

Welby, V. (1911). «Significs». Encyclopaedia Britannica.

Welby, V. (1929). Echoes of Larger Life. Ed. Mrs. Henry Cust. London: Jonathan Cape.

Welby, V. (1931). Other Dimensions. Ed. Mrs. Henry Cust, con introducción de L. P. Jacks. London: Jonathan Cape.

Welby, V. (1985 [1911]). Significs and Language. Ed. e introducción de H. W. Schmitz. Amsterdam: John Benjamins.

Correspondencia con Peirce

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Peirce, C. S. (1958). Collected Papers, vol. 8, ed. A. Burks. Cambridge, MA: Harvard University Press.

Estudios sobre Welby y la significs

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Petrilli, S. (2015). Victoria Welby and the Science of Signs. Significs, Semiotics, Philosophy of Language. London: Routledge.

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Petrilli, S. «Sign and Meaning in Victoria Welby and Mikhail Bakhtin: A Confrontation». En Schmitz (1990), p. 197.

Schmitz, H. W. (ed.) (1990). Essays on Significs. Papers presented on the occasion of the 150th Anniversary of the Birth of Victoria Lady Welby. Amsterdam: John Benjamins.

Schmitz, H. W. (1985). «Victoria Lady Welby’s significs: the origin of the signific movement». En Welby (1985).

Schmitz, H. W. (1988). «Victoria Lady Welby and Significs: An Interview» (entrevista con Susan Petrilli).

Skripnik, K. D. (2021). «The History of Semiotic Ideas: Victoria Lady Welby’s Significs». Semiotics & Semantics, 12(3), 875–887.

Tönnies, F. (1901). «Note in response to Welby». Mind, 10, 204–209.

Contexto y otras obras citadas

Ogden, C. K. y Richards, I. A. (1923). The Meaning of Meaning. London.

Thayer, H. S. (1968). Meaning and Action. A Critical History of Pragmatism.


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